Conversación con Anouk Grevin

Queremos agradecer a Anouk Grevin y a Isaías Hernando, referentes internacionales de Economía de Comunión, que estuvieron presentes en Argentina, para la celebración global de estos 35 años y nos comparten sus sentires y el
horizonte de la EdC que perciben luego de este evento desarrollado en dos fases: una de laboratorio, es decir desde los espacios donde surgen estos emprendimientos
(semillas de esperanzas esparcidas en diferentes países de América Latina) y, la fase celebrativa que evidenció el camino recorrido de la EdC, expresión económica del
Movimiento de los Focolares.

Para saborear lo vivido en este evento, publicaremos en varias ediciones, parte de la conversación con Anouk y alguna de las experiencias compartidas durante esta
celebración.

P: ¿Qué impacto significó la celebración de estos 35 años de EdC en América Latina y el Caribe?

Anouk: _ La importancia no fue tanto la celebración de los 35 años en sí, ya que, al fin y al cabo, los aniversarios son solo etapas de un viaje importante. Lo importante es el viaje, caminar, ir adelante. Celebrar nos ayuda a reactivar en nosotros la vocación, la conciencia de aquello a lo que nos sentimos llamados y también a reincorporarnos al camino con la madurez de hoy, pero también con las expectativas del mundo actual. Nos damos cuenta de que después de 35 años ya no se usan las mismas palabras, que la realidad de la EdC ha cambiado, pero, sobre todo, el mundo ha cambiado mucho. Vivimos hoy en un mundo de tantas crisis, de tanto sufrimiento, de tanta incertidumbre, de crisis graves que afectan a cada uno de nuestros pueblos, ya que cada vez más se comprueba cómo el impacto de las crisis que surgen en una parte del mundo afecta al mundo, también a nivel económico, por ejemplo. Así, cuando la guerra lacera a un pueblo, todos sufrimos. Es nuestra humanidad. También los grandes cambios climáticos, crisis que debería generar una conversión, un cambio profundo en todos, en nuestras vidas; y luego, los desafíos tecnológicos… Por lo tanto, el mundo exige que también la EdC pueda encontrar las palabras adecuadas para el hoy que vivimos, para ser esa respuesta humilde, pequeña, pero completa, que pueda dar plenamente eso que tiene que dar. No seremos nosotros los que cambiaremos el mundo, de eso estamos conscientes. Somos muy pequeños, frágiles, pero tenemos algo que dar y esto es muy importante, y que lo demos de la manera correcta, de la manera que corresponde
al hoy.

Pienso que el impacto de esta celebración fue la decisión de hacerla y de dar la palabra a los nuestros que están directamente en las heridas del mundo, en las heridas de la humanidad; aquellos de nosotros que están más afectados por las crisis. Nos ayudó mucho porque nos permitió dejarlos atravesar totalmente y pudimos contenerlos, encontrar nuevas palabras para compartir nuestra historia, nuestra realidad, nuestra vocación. Por esta razón fue muy importante celebrar este aniversario, no solo con los empresarios que fueron los pilares de la EdC durante todos estos años, sino, sobre todo, con quienes están en primera fila, en la lucha contra las muchas formas de pobreza que existen hoy, y creo que este fue un paso muy importante, muy impactante y transformador para cada uno de nosotros, para mí, personalmente, y para la EdC en su conjunto.

P: ¿Qué pasos de madurez ha dado la EdC en el arco de estos 35 años?

Anouk:_ Quizá uno de los pasos de madurez ha sido el de pasar de una fuerte idealidad, que en nuestros inicios estuvo cargada de mucho entusiasmo, de muchos sueños, a una etapa en la que está el sueño, siempre más más profundo, pero está arraigado en un realismo que te hace ver con más humildad lo que eres y comprender que no tienes la respuesta, pero que eres una contribución que tendrá
sentido si se trabaja con otros; que transformar la economía, el mundo, es un largo camino, sin embargo, esto no resta importancia a la fe que tenemos, en el sentido de que no es renunciar a la idealidad, sino ponernos humildemente en una actitud de realizar un paso a la vez; aceptar que nuestra contribución, será quizás pequeña, invisible, pero es muy importante, es la que tenemos que dar y que nadie más puede dar y si no la damos, falta. Somos conscientes de nuestras fragilidades y justo esta consciencia nueva de nuestra pequeñez y fragilidad nos hizo comprender que la
regeneración nace desde adentro de las heridas. Tenemos que ofrecer un pensamiento económico nuevo, tenemos que ofrecer nuevas prácticas económicas , tenemos que actuar, esto sin dudas, porque la EdC es si se concreta en acciones y en cultura, pero creer que la regeneración es un proceso que no se da desde afuera, sino que se da desde donde se sufre, desde el corazón del sufrimiento, de las crisis; por lo tanto, tenemos que aprender a estar allí sin exigencias de performance de eficiencias, de alto impacto; porque cuando se está con quien se encuentra en el corazón de las heridas, se debe aceptar que sólo hay que estar, con la convicción de que este hecho es potente, porque esto genera. La regeneración no la hacemos nosotros, solo contribuimos a generarla estando.

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