En la vida de las personas y las comunidades se viven momentos decisivos, de elecciones
profundas que cambian la dirección del caminar. Entendemos que el momento
presente de la humanidad se encuentra en una encrucijada. Parecería que no sirven los modelos
sociales, políticos, culturales establecidos, al menos en occidente, unas décadas atrás. No
responden suficientemente a las necesidades y aspiraciones de los pueblos. Por eso pueden
irrumpir fenómenos de personalidades imperativas, que desbordan todo límite atropellando el
derecho internacional, los derechos humanos y de los pueblos. Ya se vivieron estas escenas
crueles en distintos momentos de la humanidad, y vuelven a repetirse con total impunidad.
En este escenario, se advierte siempre el resurgir en las personas y comunidades una gran sed
de autenticidad, de nuevo estilo de compromiso con los otros, de nuevas dimensiones del
«nunca más». En esta página de nuestra sociedad hoy, el Movimiento de los Focolares realizó
su Asamblea 2026. Un proceso interno de renovación de autoridades, en su estilo de gobierno
colegiado y dinámica sinodal, y retoma con decisión la urgente necesidad de un giro, un
viraje hacia su vocación fundamental: la unidad, con un trabajo pormenorizado sobre
qué significa está focalización existencial en todos los aspectos de su vida y organización.
Un momento de luz, sabiduría y conversión en clave de maduración. Y, cuál no sería la sorpresiva
experiencia realizada por los miembros de la Asamblea cuando, en el encuentro con León
XIV, se sienten repetir con inmenso amor, luz y aprecio por parte del sucesor de Pedro, el
mismo sentir de la Asamblea e inclusive como una imperiosa necesidad, subraya el Papa, para
la sociedad actual. Una sintonía que definitivamente marca el salto para el Movimiento en la
esencia de su Carisma. La pasión por la unidad envuelve los corazones de todos con un nuevo
encanto y decisión. Este número desea reflejarlo.
En el ardor de esta decisión nos invitamos y los invitamos a ser partícipes hoy de esa pasión
como el aporte al escenario mundial descrito al inicio de esta nota.
Por Susana Nuin Nuñez
