Por una economía más humana

La Economía de Comunión en América Latina y El Caribe se expresa en la praxis de los emprendimientos, en la teoría a través de la realidad académica donde investigación y formación se entretejen y van dando raíces siempre más sólidas a la impactante y revolucionaria propuesta lanzada desde Brasil por Chiara Lubich en 1991.

A continuación, una entrevista realizada a cuatro referentes de la Economía de Comunión en
América Latina que nos presenta una radiografía de su desarrollo, desafíos y posibilidades. Personas
que hablan desde el compromiso personal y también desde las redes de EdC que acompañan.
Cuatro miradas distintas de tres regiones del vasto continente, que aportan el proceso en un verdadero mosaico.

¿Cuál es la premisa de la Economía de comunión?

Jomery Nery – Brasil:

Sin duda es trabajar por la reducción de la pobreza, uniendo vulnerabilidades a las posibilidades, construyendo un mundo más justo, regenerativo y fraterno.

Lucas Longhi representante del Cono sur (Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay) _Considero que es trabajar por una economía más humana, poniendo la persona al centro, y que la empresa, como actor fundamental del modelo económico predominante, sea una herramienta que posibilite el desarrollo humano de cada persona que pasa por la empresa, y que favorezca un mundo más fraterno, con menos desigualdades.

Bay Kiong Afu de Costa Rica y Rocío Fuentes de Bolivia (representantes de una vasta región de los países andinos a México, Centro América y El Caribe) _La premisa de la Economía de Comunión es dignificar a la persona a través de una economía centrada en ella, generando oportunidades y combatiendo las desigualdades mediante la vivencia de la cultura del dar y la promoción de “hombres nuevos”.

¿Qué se ha logrado de esta premisa en los años transcurridos desde 1991?

Jomery: Hemos compuesto una red de empresas, empresarios, investigadores, líderes comunitarios,
mucha gente que ha trabajado y trabaja para dar vida a los emprendimientos y generar impacto social. Este impacto puede ser percibido por medio de las narraciones, de las propias historias, trayectorias, y de la visión que se desprende en los procesos vividos y comunicados. Historias maravillosas, increíbles y reales. Emprendimientos como tal son unas treinta, que van de lo más pequeño a lo más grande, donde todos son protagonistas.

Lucas: Se ha desarrollado para muchas empresas en todo el mundo que trabajan por lo mismo, que han formado muchas personas, y que han demostrado que empresas más humanas también pueden ser económicamente rentables, y que de hecho se genera un círculo virtuoso que favorece también a la empresa. Pasar de una economía basada en el tener, acumular, a una economía del don, del dar. Es posible y también conveniente.

También se lograron llevar adelante muchas actividades formativas, dirigidas a los jóvenes, pero también al mundo académico en sentido amplio. Para testimoniar, evidenciar y demostrar que este tipo de empresas también pueden ser muy exitosas. Se cuenta con 56 Congresos con los empresarios de la región, algunas veces hasta dos por año, para fortalecer el acompañamiento.

Bay y Rocío: Surgieron empresas e instituciones inspiradas en este nuevo camino que compiten y operan en el mercado en sectores como la construcción, educación, agricultura, cuidado de adultos mayores y otros servicios. En situaciones adversas como en Cuba, o en las enormes montañas peruanas.

Se ha desarrollado también una red de referentes de EdC en diferentes puntos de América Latina la cual, además de ser testimonio de este tipo de gestión, apoya las Escuelas de EdC para jóvenes en América Latina y que se realizan cada año. Ya van en la 7ma versión. También, las Incubadoras de Empresas.

¿Como se desarrolló la cultura detrás del proyecto de la Economía de comunión?

Jomery: Hemos invertido recursos en investigación, creamos el centro de Investigación y Estudios en
Economía de Comunión en colaboración institucional con la Universidad Asces Unita en Brasil. Trabajamos para dar fundamentación científica al término comunión en los espacios económicos y sociales, lo que se dio con publicaciones de artículos y libros sobre el tema. La explosión de la Economía de Comunión en Brasil fue importante y tocó distintas regiones en lo académico, con múltiples reconocimientos y hallazgos.

Lucas: La cultura se desarrolló y se sigue desarrollando principalmente gracias a la relación entre los que nos hemos enamorado del proyecto y creído en otro modelo de hacer empresas y que sabemos que la Comunión (encontrarnos, reconocernos como hermanos y compartir la vida, lo lindo y lo que nos cuesta), es lo que nos da fuerza y nos sostiene. Este cuerpo de personas va generando cultura, cultura que primero se hace viva en la empresa, o en mi lugar de trabajo o estudio, para que luego otros se contagien y quieran vivir lo mismo. Y por otro lado con muchas escuelas de formación de jóvenes y muchos espacios de difusión de la EdC como los diez Simposios realizados en la Universidad de Buenos Aires por la EdC, y las correspondientes publicaciones con más de 40 artículos en libros y revistas académicas.

Bay y Rocío: En este tipo de empresas de Economía de Comunión se vive como un lenguaje, podríamos decir materno, generativo: se transmite, se experimenta y se respira. Forma parte del ADN de la organización, se aprende en la práctica y se comparte de manera natural entre colaboradores, proveedores y todos los actores vinculados a la empresa. De esta manera, para grandes momentos como comienzo de las clases escolares, o para la celebración de Navidad, todos: empleados, colaboradores, proveedores, se sienten interpelados a hacer aportes dentro del marco de la cultura del dar contribuyendo concretamente. Se evidencia en actividades que reflejan la cultura del dar, hasta el punto que la EdC se convierte en un verdadero estilo de vida, en cultura.

¿Cuáles son los obstáculos, los desafíos y, quizás, incluso las decepciones?

Jomery: Los principales obstáculos están en encontrar formas sostenibles y estables para mantener una seguridad financiera que permita llevar adelante proyectos sociales con más impacto social.

Tenemos desafíos de gobernanza interna. Considerando que somos un movimiento cultural global, se vuelve urgente una figura coordinadora internacional, si es posible con una figura jurídica. En mi forma de ver, estos desafíos nos restan posibilidades importantes.

Lucas: No ver los obstáculos como posibilidades de mejora, como pasos a superar y a mantenernos fieles al camino elegido y unidos a otros que eligieron el mismo modo de vida. No reconocer las «derrotas» o las decepciones como partes necesarias del camino es algo que nos lleva a pensar que estamos fallando, cuando en realidad son oportunidades para ir más a lo profundo, en verdadera profundidad y volver a elegir esta vocación empresaria de comunión.

Bay y Rocío: El desafío a nivel global es seguir difundiendo la Economía de Comunión (EdC), llegando
cada vez a más personas en todo el mundo. A nivel interno, aún es necesario profundizar la concientización sobre el rol de las empresas de EdC. Estas operan en un mercado abierto y altamente competitivo, por lo que deben ser eficientes, contar con colaboradores altamente cualificados y ofrecer productos y servicios con valor agregado e innovación constante.

Otro desafío importante es evitar el aislamiento: que ningún empresario se sienta solo, sino parte de una comunidad viva y una red internacional. Es fundamental comprender que todos podemos ser parte de la EdC desde distintos roles: como empresarios, como profesionales desde un propio lugar de trabajo (dentista, abogado, psicólogo), como pensionados con nuestros aportes en posibles fideicomisos que activan empresas, producen trabajo y se perciben intereses. colaboradores, consumidores o promotores de esta cultura empresarial.

Creemos que ser empresario de EdC es un llamado especial. En el pasado, han existido intentos que no lograron sostenerse, muchas veces por falta de preparación o acompañamiento adecuado. Por eso, es clave fortalecer los procesos de formación y apoyo, de modo que más proyectos sean sostenibles en el tiempo. A veces, un empresario solo necesita saber que detrás de él hay una comunidad que lo respalda y lo sostiene.

¿Cuáles son sus expectativas y esperanzas para el futuro?

Jomery: Pienso que estamos en un camino de reconocimiento y concretización de lo que pensó
Chiara cuando intuyó la Economía de comunión. Tengo mucha esperanza en las personas. Sé, y estoy
muy convencido, que comunión es el resultado de una ecuación (diálogo + confianza + reciprocidad), y siento que vamos logrando dar un paso más todos los días, generando una nueva forma de pensar la economía y la sociedad.

Lucas: Se trata de lograr un mayor impacto y una mayor escala, sin perder la identidad de la Comunión. Sin perder la esencia. Las esperanzas son infinitas porque son muchísimas las experiencias concretas que nos hacen creer en este tipo de empresas, constructoras de un mundo más justo.

Bay y Rocío: La primera etapa de “entusiasmo fundacional” ha sido superada. Hoy, la expectativa
evoluciona hacia un “profetismo concreto”, más maduro, que se centra en irradiar esta cultura de
gestión en la realidad. Las primeras décadas han sido un gran aprendizaje sobre lo que se debe hacer y también sobre lo que se debe evitar. A partir de esa experiencia, emerge una visión más amplia que
valora la sostenibilidad integral y promueve un cambio de paradigma. Se consideran los polos industriales físicos como el polo Solidaridad en la Mariapolis Lía – Argentina, o el polo Spartaco en la Mariapolis Ginetta – Brasil- y también vamos cada vez más hacia una red de Economía de Comunión conectada digitalmente.

Contamos con una comunidad de jóvenes en quienes confiamos plenamente. Ellos serán los
nuevos protagonistas: una generación nativa digital, sin miedo a innovar, emprender y continuar construyendo este camino.

Nuestra esperanza es que toda la humanidad pueda conocer la Economía de Comunión y optar por ser parte de esta nueva forma de entender la economía, contribuyendo así a reducir cada vez más las brechas entre las personas y construir una sociedad más fraterna y equitativa.

Por Susana Nuín Núñez