Un saludo especial de bienvenida a la encíclica que nos regaló el Papa León XIV
algunos días atrás, un verdadero canto a nuestra magnífica humanidad. Un grito a la
humanidad, un salvataje- más allá de la tecnología y otros componentes- es un salvataje a la esencia misma de nuestro ser personas, comunidades.
Un canto hermoso y un grito incisivo de salvaguardar nuestras identidades, nuestras
personas. ¿Quién levanta esa voz hoy? Gracias, querido papa León, gracias por cuidarnos, protegernos y acompañarnos con la sabiduría que no niega los progresos, los avances, ni desconoce cuánto pueden ayudarnos. Desde la esencia del Evangelio nos abres la mirada, la vista, los oídos, los sentidos para que todo concurra a un único fin: el crecimiento digno de la familia humana.
35 años de una propuesta económica como la Economía de Comunión EdC, que, en medio de un mundo azotado por el predominio de las economías por encima de todas las reglas del juego, de la institucionalidad, de la política misma como organizadora del bien común, no deja de sorprender que haya sobrevivido. Sí, ha vivido y sigue dando una enorme novedad en aquellos puntos donde se están desarrollando emprendimientos empresariales o bien eventos académicos y de formación permanente. Se manifestó así en el Congreso realizado recientemente en Buenos Aires Argentina, con 500 participantes de distintas partes del mundo, una armónica sintonía entre los empresarios y las personas y comunidades que desarrollan sus actividades a partir del influjo del compartir, del dar, de la comunión de los bienes que fortalece el bien común.
Bien común tan dejado de lado en las miradas libertarias de nuestras actuales sociedades y tan reiterado en todo el Congreso, bien común principio fundamental evangélico plasmado en la Doctrina Social de la Iglesia. El Congreso fue precedido por un viaje solidario hacia los emprendimientos que abrieron sus puertas, en distintos países, a los visitantes llegados de otras latitudes, inclusive de Asia, Africa, USA y Europa. Allí se compartió y se respiró el valor del don en la vida de la Economía de Comunión, y las mil creatividades para superar dificultades en la cotidianidad y vivir en el asombro de la intervención de la fraternidad en los hechos cotidianos.
Colaboramos como revista, unidos a las ediciones del Cono sur y Brasil, con el mapeo de la vida de EdC en nuestro continente, de la Patagonia a México, de Perú a Centro América y El Caribe. Fue nuestra intención poder contribuir desde nuestro accionar comunicativo con una movida que, de alguna manera, nos convoca a todos. En próximos meses ofreceremos el hilo de lo celebrado, vivido y de los nuevos horizontes. Entendemos que es una línea de economía que merece nuestra atención como revista.
Otro aspecto que destacamos son las múltiples acciones realizadas por los jóvenes en la Semana del Mundo unido. No se trata de episodios anuales, esporádicos; es una convicción que cada año llama a los jóvenes y adolescentes a redoblar la elección por un mundo que puede vivir en paz, armonía, unidad en la diversidad.
La Semana mundo unido manifiesta cada año su fin: la unidad en el mundo. Y toma los colores con que cada territorio desea pintar sus acciones.
Tres realidades que nos dicen: hoy podemos y debemos avanzar por un camino de sabiduría de paz y de luz, nosotros, nuestras familias, nuestros amigos, quienes nos rodean en el estudio o en el trabajo. Y será posible si es un testimonio real de nuestras vidas y de nuestras comunidades. Allá vamos, juntos, convencidos y decididos.
Por Susana Nuin Núñez
