Ampliar nuestra mirada y nuestro corazón

Luz Nancy y Luis Eduardo Barreto, una familia colombiana que fue convocada al Centro del Movimiento de los Focolares, en Roma, para brindar un servicio en la Secretaría Internacional de Familias Nuevas, nos cuentan su experiencia y sus nuevos desafíos.

P: ¿Qué significó para ustedes conocer el Carisma de la Unidad?

R: Conocer el carisma de la unidad significó para nosotros descubrir, de una manera
nueva, que tenemos un Padre que nos ama profundamente. Nos ayudó a comprender mejor el sentido de la humanidad y de nuestra propia vida, comprender que Dios está presente y nos acompaña en cada momento.

También significó descubrir que Dios nos mira con misericordia. Dejamos atrás la imagen de un padre que juzga o castiga para encontrarnos con un Padre que ama, que comprende nuestras fragilidades y que siempre nos sostiene.

Además, el carisma de la unidad nos mostró un camino concreto para llegar a Dios a través del hermano. Esto está en el Evangelio, pero el carisma nos lo presenta de una manera sencilla y clara: cada acto de amor hacia el prójimo nos acerca más a Dios, y cuanto más cerca estamos de Dios, más cambian nuestras relaciones con los demás.

Aprendimos a mirar a las personas como hermanos con quienes estamos llamados a
complementarnos. Así, en lugar de vivir enfrentados, buscamos construir unidad, valorando la riqueza que cada uno aporta. Ampliar nuestra mirada y nuestro corazón

P: ¿Qué ha comportado en de la familia optar por este estilo de vida?

R: Optar por este estilo de vida comportó, en primer lugar, aprender a conocernos y a amarnos a nosotros mismos. Hemos comprendido que solo quien se conoce y se acepta puede abrirse verdaderamente al otro, escuchar sin juzga, sin comparar. Este ha sido uno de los descubrimientos importantes para nuestra vida familiar.

Hemos aprendido que la vida en familia no consiste en imponer nuestro punto de vista, sino en interesarnos por lo que el otro piensa, comprender por qué lo piensa, dialogar y construir juntos. La unidad nace precisamente del ejercicio de escucharnos, acogernos y recomenzar siempre.

Hemos procurado ser para nuestros hijos un ejemplo de diálogo, escucha y coherencia de vida. Desde la experiencia cotidiana de la familia, hemos intentado transmitir valores que favorezcan el encuentro, el respeto y la comprensión mutua.

P: El Movimiento de los Focolares los convoca para un servicio a nivel internacional, ¿qué implica eso para ustedes y para la familia en esta etapa de sus vidas?

Este llamado representa para nosotros la oportunidad de ampliar nuestra mirada y nuestro corazón hacia otras familias. Será la ocasión de acercarnos, compartir y enriquecernos mutuamente de las realidades que vivimos las familias en el mundo.


Para nuestra familia, este llamado significa dar un paso importante, un paso que asumimos y vivimos juntos. Nuestros hijos también forman parte de este “sí”, y hemos sentido que hacen suyo este llamado y que caminan con nosotros. Su apoyo, su confianza y su cercanía nos dan la fuerza para responder con serenidad y alegría.

Estamos viviendo un momento especialmente bello e importante en nuestra vida de familia. Hace pocos días nos hemos convertido en abuelos por primera vez. El nacimiento de nuestra nieta Emma ha llenado nuestros corazones de alegría, ternura y gratitud. Al emprender este nuevo camino, la dejamos a ella, al igual que a nuestros hijos, en el corazón de Jesús, confiando en su amor y en su cuidado
providente. Con la certeza de que Él nos acompaña, damos este paso con paz, sabiendo que todo lo que vivimos y ofrecemos tiene sentido cuando lo hacemos en su voluntad.


Por Luz Nancy y Luis Eduardo – Colombia