Presentada por el Celam y Red Clamor Con el propósito de ofrecer nuevas respuestas pastorales frente a las complejas realidades de la movilidad humana, el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam) y la Red Clamor
presentaron el 18 de junio, en modalidad virtual, la guía: No esclavos, sino hermanos, dirigida a fortalecer el acompañamiento de las personas migrantes y refugiadas.
La publicación, que se presentó en vísperas del Día Mundial del Refugiado, busca poner a disposición de las comunidades eclesiales orientaciones y herramientas
concretas para acompañar de manera más integral a las personas que se ven forzadas a dejar sus hogares por distintas circunstancias.
Para Gerardo Cruz González, coordinador de la Comisión de Formación y reflexión de la Red Clamor Latinoamérica, quien habló con ADN Celam sobre esta iniciativa, observó que este nuevo instrumento surge en un contexto en el que la dignidad humana y los derechos de las personas en movilidad son vulnerados de múltiples
maneras.
Una guía para responder a los nuevos rostros de la migración
Una respuesta ante nuevos desafíos El especialista advirtió que la región vive escenarios inéditos, en los que cada vez más personas y familias se ven obligadas a migrar debido no solo a conflictos y dificultades económicas, sino también por los efectos del cambio climático, los desastres naturales y el impacto de actividades
extractivas y monocultivos sobre comunidades y territorios.

Este escenario se ve agravado por el endurecimiento de las políticas migratorias y la proliferación de discursos de rechazo y medidas de disuasión que ponen en peligro la vida y los derechos de miles de migrantes, en particular de mujeres, niñas, niños y adolescentes.
Frente a este escenario, Cruz González destacó que la nueva guía recoge la experiencia y el camino recorrido por la Iglesia latinoamericana en el acompañamiento de las personas más vulnerables.
“La Nueva Guía actualiza la propuesta pastoral del Celam y busca dar respuestas integrales y coordinadas, en clave de comunión eclesial, sinodalidad y defensa de la dignidad humana”, apuntó.
Un mensaje de esperanza y cercanía
El coordinador de la Comisión de Formación y Reflexión de la Red Clamor señaló que el sistema de protección internacional para las personas refugiadas atraviesa una etapa especialmente crítica, marcada por las limitaciones cada vez mayores impuestas por muchos países receptores.
El especialista, aseguró que mientras distintas organizaciones eclesiales impulsan el reconocimiento de nuevas causas de refugio vinculadas al cambio climático y a las crisis socioambientales, numerosos países han optado por endurecer sus políticas migratorias, exponiendo a miles de personas a situaciones de mayor vulnerabilidad.
Ante esta realidad, Cruz González subrayó que el mensaje que la Iglesia desea transmitir a las personas migrantes y refugiadas es uno de esperanza y cercanía.
Recordando las palabras pronunciadas por el Papa Francisco durante su visita al campamento de Moria, insistió: “No están solos”. Y añadió: “Somos una Iglesia que acompaña y consuela, la Iglesia de comunión y misericordia”.
Del gesto de acogida a una pastoral integral
Explicó que el documento retoma los cuatro verbos promovidos por el Papa Francisco —acoger, proteger, promover e integrar—, y los traduce en itinerarios concretos para que las comunidades eclesiales vayan más allá de la acogida inicial y desarrollen una acción sostenida en favor de la integración y la protección de los
derechos de las personas en movilidad.
Cruz González precisó que el documento incluye itinerarios orientados a la formación de agentes pastorales, el acompañamiento espiritual y la defensa de derechos, además de fomentar espacios que favorezcan la integración social y la
vivencia compartida de la fe.
“Las parroquias y comunidades pueden pasar de un gesto inicial de acogida a una pastoral integral que construya espacios de integración social y transformación de estructuras injustas”, destacó.
Una invitación a toda la Iglesia
“La presentación de la Nueva Guía es un acto de comunión eclesial”, afirmó, subrayando que todos están llamados a formar parte de una Iglesia “sin fronteras”, comprometida en derribar los muros de la indiferencia y construir puentes de solidaridad y paz.
Antes de concluir, Cruz González insistió en que el documento está pensado como un instrumento práctico para orientar el servicio pastoral frente a las nuevas dinámicas migratorias y no como una reflexión meramente académica. Con ese espíritu, evocó una reciente afirmación del Papa León XIV: “Queridos migrantes: antes de decirles cualquier otra palabra, quiero inclinarme ante su dignidad”.
Por Luz Marina Medina Garavito
Fuente https://adn.celam.org/

