Los BRICS, otro diálogo político-económico

Los BRICS son un grupo de economías emergentes (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) que funciona como un foro de cooperación política y económica para aumentar su influencia global. Desde 2024, se ha expandido (BRICS+) para incluir a nuevas naciones, buscando reducir la dependencia del dólar y el euro, y aumentar la representación del Sur Global en la gobernanza internacional. Sus miembros Fundadores: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (acrónimo BRICS).


El bloque de los BRICS se presenta como una de las principales fuerzas de reconfiguración del orden mundial. Su crecimiento económico, su peso demográfico y su búsqueda de mayor autonomía frente a instituciones dominadas por Occidente han consolidado su influencia. Sin embargo, este protagonismo abre un dilema fundamental: ¿puede el bloque constituirse en un actor que promueva activamente la paz global o, por el contrario, su diversidad interna limita esa posibilidad?


Este dilema surge, en primer lugar, de la heterogeneidad política y estratégica del grupo. Mientras algunos miembros privilegian la no injerencia y el respeto estricto a la soberanía nacional, otros participan en conflictos geopolíticos de alta intensidad o mantienen
tensiones regionales significativas. Esta pluralidad de intereses dificulta la adopción de posiciones unificadas frente a crisis internacionales, lo que debilita su capacidad para actuar como mediador o garante de paz. Más que un bloque cohesionado en términos políticos, los
BRICS operan como una plataforma de convergencia pragmática en lo económico, donde el consenso en materia de seguridad internacional es frágil.


En segundo lugar, el énfasis del grupo en la multipolaridad introduce una tensión adicional. La aspiración a un mundo menos dominado por una sola potencia puede contribuir al equilibrio global, pero también puede derivar en una fragmentación del poder que
complique la gobernanza internacional. En este contexto, la paz no depende únicamente del equilibrio de fuerzas, sino de la construcción de principios compartidos, algo que aún no se consolida plenamente dentro del bloque. Razón por la cual, el dilema de los BRICS radica en su doble condición: son, al mismo tiempo, una esperanza de equilibrio global y un conjunto de intereses diversos que dificultan una acción coherente en favor de la paz.

La interpelación del papa introduce un criterio clave para evaluar su papel histórico: no
basta con redistribuir el poder; es necesario transformar su sentido. Solo en la medida en que el bloque logre articular desarrollo, justicia y diálogo, podrá pasar de ser un actor emergente a un verdadero promotor de paz en el escenario internacional.


Hacia la 18ava cumbre de los BRICS


A mediados de marzo de 2026, la India, que funge como presidenta de los BRICS este año, emitió invitaciones formales para una reunión de alto nivel de ministros de Relaciones Exteriores programada para mayo. Esta reunión es la antesala estratégica para la 18ava cumbre de los BRICS prevista en Nueva Delhi del 9 al 13 de septiembre de 2026. Las fechas deben ser confirmadas, pero la lista de invitados por sí sola ya lo dice todo. Vladimir Putin, Xi Jinping y líderes de Brasil, Sudáfrica, Egipto, Etiopía, Indonesia, Irán y los Emiratos
Árabes Unidos, todos bajo un mismo techo, en una ciudad que se niega a tomar partido.

Ahora los medios occidentales se han centrado en la tensión entre dos de esos nombres, Irán y los Emiratos Árabes Unidos. Tras el asesinato del líder supremo iraní Jamenei el 28
de febrero, la región, no está tranquila. Y sí, forjar una declaración conjunta que satisfaga tanto a Teherán como a Abu Dhabi es difícil. La cumbre de septiembre no es solo un evento en el calendario, es una declaración de que el mundo multipolar tiene un hogar institucional y ese hogar está en Nueva Delhi.


BRICS Pay como infraestructura financiera

En el tercer foro de ciudades inteligentes en Nueva Delhi, India y Rusia presentaron al mundo la aplicación BRICS Pay. Es un sistema de pagos basado en blockchain diseñado para transacciones transfronterizas instantáneas entre los miembros del bloque.


Integra el PIX de Brasil, el SPFS de Rusia y el UPI de India en un solo puente financiero sin interrupciones, eliminando la necesidad de Swift y por extensión eliminando una de las armas económicas más poderosas de Washington. Esto refleja lo que los BRICS
comenzaron a construir después de 2022 la silenciosa y metódica construcción de una infraestructura financiera inmune a la presión occidental (…).


Integrar BRICS Pay en esa arquitectura urbana no solo hace que estas ciudades sean tecnológicamente avanzadas, sino que también las hace económicamente soberanas. El acuerdo informal del petrodólar con Arabia Saudita está llegando a su fin. Los bancos
centrales de todo el mundo ahora están manteniendo más oro que bonos del tesoro de Estados Unidos. La desdolarización no está por venir, ya está aquí.


(…) Una aplicación de blockchain comenzó silenciosamente a desmantelar la arquitectura de la dependencia del dólar. Se firmó un acuerdo de manufactura en Adís Abeba que ningún medio occidental cubrió y 123 naciones emitieron su voto. Nada de esto fue ruidoso. Nada apareció en la portada. Eso es lo que pasa con el cambio estructural. Rara vez se anuncia, se acumula, se potencia y de repente el mundo que se creía entender ya se ha convertido en otra cosa. BRICS no es una historia sobre gobiernos, cumbres o monedas en su esencia. Es una historia sobre personas, miles de millones de ellas decidiendo que vale la pena construir en torno al desarrollo, la dignidad y la autodeterminación.


Por Miguel Niño y Consejo de Redacción