El Diálogo más allá de la técnica comunicativa

En el marco de la Feria Internacional del Libro de los Universitarios (FILUNI), celebrada en la Ciudad de México, el profesor emérito de la Universidad Salesiana de México, Juan José Medeiros, presentó el libro Diálogo, la vía propuesta por el papa Francisco, de Rixio Gerardo Portillo, profesor de la Universidad de Monterrey. La obra, publicada por PPC Editorial de España fue el resultado de la investigación doctoral del autor en Cultura de la Unidad, en el Instituto Universitario Sophia. A continuación, para los lectores de Ciudad Nueva Interamericana, presentamos una síntesis de la relación presentada por el profesor Medeiros.

La obra Diálogo: La vía propuesta por el papa Francisco, de Rixio Gerardo Portillo Ríos, publicado por PPC Editorial, plantea que este no debe entenderse como un manual pragmático para resolver disputas ni como un conjunto de técnicas de negociación política, sino como una propuesta intelectual y teológica profunda. Su tesis central sostiene que, en el magisterio de Jorge Mario Bergoglio, el diálogo es condición ontológica de la realidad humana, método de discernimiento histórico y núcleo de una ética pública orientada al bien común. Ante el «autismo social» de nuestro tiempo, caracterizado por la clausura autorreferencial y la fractura de la memoria, la obra presenta un andamiaje doctrinal para transformar la polarización en fecundidad histórica.

La investigación se estructura en dos pilares: la antropología trinitaria y la articulación de la Doctrina Social de la Iglesia para gestionar la conflictividad.

El fundamento ontológico parte de que Dios es diálogo. Inspirada en Piero Coda, Chiara Lubich y san Buenaventura, la persona humana aparece creada a imagen de un Dios que es comunión de amor y relacionalidad. Esta perspectiva se traduce en tres categorías:

1. La pericóresis expresa la unidad en la diferencia: las Personas divinas habitan unas en otras sin confundirse; trasladada a la sociedad, permite comprender identidad y alteridad como complementarias, donde lo local y lo global no se anulan.

2. La kénosis representa el vaciamiento: el diálogo requiere ascesis, humildad, renuncia a la posesión autosuficiente de la verdad y apertura al interlocutor. Sin ella, la escucha se convierte en monólogo encubierto.

3. El ágape expresa una antropología del don y servicio gratuito: la comunicación no responde al cálculo utilitario, sino a la entrega, mediante la cual el ser humano se realiza en la apertura al tú y construye el nosotros. Así, la verdad es relacional, se busca y construye comunitariamente, sin convertirse en instrumento de dominación.

El segundo pilar aborda la crisis y el conflicto desde la Doctrina Social. La crisis es un estado natural, inevitable y necesario, momento de discernimiento y maduración. El conflicto aparece cuando la crisis se enquista y se aborda mediante una lógica maniquea que divide entre amigos y enemigos. Frente a la dialéctica hegeliana, Bergoglio, inspirado en Romano Guardini, propone sostener las tensiones para resolverlas en un plano superior. Los cuatro principios de Evangelii gaudium conforman una gramática para la paz: la realidad es superior a la idea; el tiempo es superior al espacio; el todo es superior a la parte, mediante la figura del poliedro; y la unidad prevalece sobre el conflicto. Conducen a una diversidad reconciliada y se articulan con el bien común, la subsidiariedad, la participación y la solidaridad.

Finalmente, la obra muestra que esta doctrina es una praxeología. Los gestos de Francisco expresan su teología del encuentro en Auschwitz, Sudán del Sur, Lampedusa, Chile y Canadá, y en la proximidad física con quienes sufren. El Decálogo del diálogo sintetiza esta propuesta: dialogar de igual a igual, hablar con parresía y escuchar con humildad, desde la identidad y con capacidad contemplativa para reconocer la ternura. En conclusión, la obra constituye una contribución intelectual para teología, las ciencias sociales y la filosofía política, frente a la polarización, las retóricas belicistas y las fragmentaciones identitarias.

El diálogo es expresión de valentía humana y caridad política, y como camino fecundo hacia la paz.

Por Juan José Medeiros- México

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *