“Hoy tenemos la máxima tecnología que existe en el mundo para estas operaciones”, dijo el neurocirujano Federico Salle, profesor adjunto de la Unidad Académica de Neurocirugía del centro de salud y que trabaja en el Hospital Clínicas de Uruguay, donde ya se practican estas cirugías.
A continuación, reproducimos parte de una entrevista sobre el tema.
¿Qué pasa cuando aparece el Parkinson?
No se sabe exactamente cuál es la causa, pero sabemos que ocurre lo que llamamos denervación dopaminérgica. Eso quiere decir que mueren las neuronas que están en la sustancia negra, que es una parte profunda del cerebro que produce dopamina. Entonces la falta de ese neurotransmisor genera toda una desregulación en los circuitos que controlan y regulan el movimiento en el cerebro. La persona empieza a experimentar lentitud de movimiento, dificultad para iniciar sus movimientos, rigidez, temblores.
Esos son los síntomas motores clásicos. Después hay un montón de otros síntomas no motores y varios otros neurotransmisores y regiones del cerebro afectadas.
¿La operación consiste en la destrucción del tejido dañado?
Antiguamente la operación consistía en eso: se realizaba una quemadura, una lesión térmica en el cerebro, que era algo irreversible. Se destruían, digamos, las neuronas que estaban funcionando mal. El sistema nuevo de estimulación cerebral profunda que estamos aplicando no es destructivo. Es completamente reversible y ajustable en el tiempo cuando va evolucionando la enfermedad. Lo que generamos es un campo eléctrico que sincroniza esos circuitos que estaban desincronizados, por así decirlo, y hace que las neuronas funcionen correctamente sin tener que destruirlas.
A través de un audiovisual el hospital ha difundido los casos exitosos. De Daniel Sueldo y Teresita Abeleira. ¿Puede contar sobre las mejorías?
Si, creo que ahí es importante diferenciar, por un lado, la mejoría de los síntomas motores y, por otro lado, la calidad de vida. Estas cirugías, cuando el paciente ya no puede manejarse con medicación, realmente permiten controlar muy bien los síntomas motores. Principalmente, el temblor. Luego, la rigidez y la lentitud en un grado variable, dependiendo de cada paciente.
Y, por otro lado, también mejora la calidad de vida en personas menores de 70 años, eso es importante aclarar. Las mejorías pueden llegar a un 60-70% en comparación al preoperatorio.
¿Qué relación hay entre la depresión y el Parkinson?
El Parkinson comienza por lo que se llaman los síntomas premotores y uno de ellos es la depresión. Otros son la pérdida de olfato y la constipación o estreñimiento, porque en realidad empieza en las neuronas del intestino.
Hoy en día está muy de moda todo esto del microbiota intestinal, la neuroinflamación y neurodegeneración. Y realmente es así, empieza por esos síntomas o con alteraciones del sueño REM. Y varios años después, cuando ya murieron más del 80% de las neuronas de la sustancia negra, recién ahí uno empieza a ver el temblor y los síntomas motores.
Ahí se concentra gran parte de la investigación, que es tratar de detectar esto antes de que lleguen los síntomas motores, para poder proteger esas neuronas que están muriendo.
La clave de la dopamina…
Exacto, esas neuronas que mueren producen dopamina, pero cuando aparecen los síntomas motores ya es demasiado tarde. Esta cirugía lo que hace es permitir controlar los síntomas durante unos años más, pero la enfermedad sigue avanzando, no la podemos detener, y llega un momento en que incluso con cirugía los síntomas van a progresar. (…)
No se puede hablar de cura, pero sí de cambios que mejoran la calidad de vida.
Sí, eso es lo que hay que evitar, porque no existe una cura. Lo que a nosotros nos interesa transmitir es que Uruguay ha incorporado tecnología de punta y que esa evolución permite cambios drásticos en la calidad de vida de los pacientes con Parkinson y enfermedades psiquiátricas.
Fuente https://ladiaria.com.uy
