Un cambio profundo en la unidad: IV Asamblea General del Movimiento de los Focolares

La Asamblea General del Movimiento de los Focolares, realizada del 1 al 21 de marzo con la participación de 320 representantes de los cinco continentes, concluyó con la reelección de Margaret Karram como presidenta para el período 2026-2031 y la elección del argentino Roberto Almada como copresidente.


La Asamblea comenzó con un retiro espiritual de tres días, que invitó a cada participante a disponerse a la escucha interior del Espíritu Santo. A partir de allí, y siguiendo la
metodología sinodal de la “conversación en el Espíritu”, se trabajó en grupos sobre nueve temáticas surgidas de los aportes enviados previamente por las distintas zonas del mundo en modalidad de propuestas. Estos momentos de diálogo se alternaron con instancias de plenaria, espacios de oración y meditaciones compartidas, así como con aportes de
expertos que ayudaron a iluminar los desafíos de cada una de las temáticas, conectada con la realidad global. Todo ello en un clima que buscó conjugar espiritualidad y compromiso
concreto con la realidad en la que vivimos en el presente.


Como fruto de este proceso, se elaboró un documento final que será compartido con todas las comunidades del Movimiento en el mundo. El mismo contiene los puntos fundamentales que buscan ser inspiradores para la vida y la acción en los distintos contextos.


Cabe destacar que el inicio de esta Asamblea General coincidió con el estallido de otro grave conflicto en Oriente Medio. La búsqueda de la paz, los desafíos tecnológicos, las polarizaciones, el derrocamiento del orden mundial, los múltiples rostros de la pobreza nos han cuestionado firmemente sobre nuestra misión específica: vivir y transmitir el carisma de la unidad, que Dios le dio a Chiara Lubich y que motiva al Movimiento de los Focolares.


Hemos sentido nuestras las palabras del papa León XIV: «Quisiera que este fuera nuestro primer gran deseo: una Iglesia unida, signo de unidad y comunión, que se convierta en fermento para un mundo reconciliado».


Con la alegría del amor mutuo experimentado en estos días, se lee en el documento final – hemos sentido fuertemente el llamado a un nuevo y profundo vuelco, a un cambio de
mentalidad en la comprensión del verdadero significado de la unidad que Jesús pide al Padre: «Que todos sean uno» (Jn 17,21). Acoger la unidad como un regalo gratuito de Dios,
vivirla y dar testimonio de ella en nuestras vidas y en nuestras comunidades. La composición de la Asamblea ya nos parecía un testimonio de fraternidad vivida en la multiplicidad de nuestras identidades religiosas, culturales, étnicas y generacionales.


¿Cuáles son las novedades, las orientaciones que han surgido en la Asamblea General?

En primer lugar, hemos comprendido una vez más que Un cambio profundo en la unidad
somos seguidores de un Carisma, el de la unidad o, por decirlo con palabras del profesor Gérard Rossé, al servicio de la unidad; por lo tanto, es sobre la unidad sobre la que se ha
puesto la lupa también en esta ocasión.


Como prioridad principal para los próximos cinco años, la Asamblea indica, una conversión concreta del estilo de vida personal y comunitario, para que la unidad se viva como
experiencia diaria y no solo como principio inspirador.


El don de la unidad requiere cultivar la relación con Dios, el amor y la escucha mutua, el discernimiento compartido, la capacidad de habitar las diferencias y atravesar las polarizaciones, sin miedo, con el diálogo, transformándolas en oportunidades de crecimiento personal y comunitario.

En segundo lugar, se abordó la cuestión de la relación entre el centro y la periferia; esto es algo importante que salió a la luz no solo en sentido geográfico, es decir, no solo la periferia, Tasmania, Nueva Zelanda, sino también las periferias existenciales, como decía el papa Francisco, también aquí entre nosotros. Por lo tanto, se ha marcado una orientación para el próximo quinquenio hacia la descentralización, al delegar y a la subsidiariedad y esto para un Movimiento mundial no es algo de poca importancia.

En tercer lugar, el Papa subrayó dos elementos que surgieron en la Asamblea, el protagonismo de todos los miembros y de todas las personas vinculadas al Focolar y la necesidad de una transparencia real, continua y sustancial; este es otro elemento fundamental.
Se abordaron también temas más generales, desde la paz hasta la ecología, desde la polarización, hasta la inteligencia artificial, desde la familia hasta la transmisión del Carisma.


Por Mariela García- Consejo de Redacción
IV Asamblea General del Movimiento de los Focolares

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *