Reseña de la entrevista de Carolina Cattaneo a Flavia Broffoni politóloga especializada en relaciones internacionales y política.
Otro verano que avanza y la foto de la Patagonia argentina que más se difunde desde hace un mes es la del fuego que arrasa con los bosques. Las llamas en la Comarca Andina ya destruyeron unas 60.000 hectáreas silvestres, en una de las temporadas de incendios forestales más agresivas de los últimos 140 años. Cielos oscurecidos por el humo y arboledas ancestrales que se convierten en matorrales componen el escenario con el que las comunidades locales conviven por estos días, sumado al anhelo de lluvias inminentes. Del otro lado de la foto de la catástrofe ambiental que ya se anticipa como gravísima, otra imagen: la del esfuerzo humano por sofocar las llamas y salvaguardar lo que queda. Si algo se puede rescatar de entre las cenizas, es la acción mancomunada para proteger la vida. ¿Se puede?
La Comarca Andina está siendo un experimento de autogestión y democracia directa. Las cuadrillas organizadas de manera vecinal que estén combatiendo una catástrofe tremenda. Broffoni plantea que la forma en que las comunidades patagónicas se están organizando para atacar la emergencia es significativa en un contexto global en el que, a nivel geopolítico los organismos internacionales, las negociaciones multilaterales, la legislación y la empatía están perdiendo legitimidad.
Entonces, ¿Cómo hacer frente a eso? Construir comunidades a escala humana que puedan entender cómo vivir.
“Ojalá estuviera sucediendo otra historia, en la que la asistencia institucional colaborara con la defensa de la vida. Si no existiera la construcción comunitaria de asistencia, toda la Comarca Andina se hubiera prendido fuego”, advierte.
La unión que hace la fuerza
Lo que está pasando en la Comarca es muy creativo en relación con cómo se preparan las cuadrillas; no hay registro a nivel de combate de incendios forestales de vecinos que se organizan y deciden salir a combatir el fuego, se capacitan y expanden el conocimiento que, en general, está muy centralizado en las estructuras institucionales, tanto de bomberos voluntarios como de las fuerzas armadas o de seguridad”.
Broffoni advierte que los incendios evidencian la incapacidad gubernamental de hacer frente al impacto con la escasez de recursos para contener las llamas. Ante esto, la otra cara: gente de a pie que, en conjunto, encuentra una manera de atender la emergencia.
¿Cómo relaciona Broffoni el plano corto de vecinos que apagan el fuego con el plano general de un planisferio que se resquebraja de manera acelerada? Por contraposición: Podemos preguntarnos ¿Los gobiernos del mundo están trabajando para cuidarnos? Están trabajando para sostener la posibilidad de sobrevivir un grupo muy específico, que es el 1%, de la élite global”.
–¿Y a nivel local, en la Patagonia, ¿qué está sucediendo?
–Lo que sucede en la Comarca es todo lo contrario a eso. Y a modo ejemplificador, sin buscarlo, es otra manera de ver el futuro que nos espera –que no es de ningún color de rosa y que tiene un nivel inmenso de complejidad en lo que hay que construir–, pero donde no está presente como imposición cultural el “se salva quien puede”, que es la bajada de los gobiernos actuales.
–¿Crees que hay un modelo que se está cayendo?
–Sin lugar a duda. La caída del modelo petrolero-dependiente, de la civilización termo industrial, y de una relativa paz desde la Segunda Guerra mundial hasta ahora, donde primaba el multilateralismo como forma de tomar decisiones en términos geopolíticos, eso claramente se está volviendo un sistema casi de una plutocracia geopolítica, donde los centros de poder son pocos, y son hegemónicos, y entre ellos están arreglando sus planes.
–Ante lo que cae, ¿hay algo nuevo que esté emergiendo?
–Lamentablemente no, no veo que eso esté sucediendo en la escala en que debería. Sí en términos de estos ejemplos (como el de la Comarca), la escala humana de poblaciones muy pequeñas, estamos hablando de 5.000, 6.000, hasta 10.000 habitantes, no mucho más, que es la escala manejable con modelos de representación directa.
–¿Cuáles son para ti las condiciones que se tienen que dar en una comunidad como la de la Comarca andina para que ocurra lo que llamas gobernanza a escala humana?
–Sobre todo saber que vamos a enfrentar niveles de complejidad altos. Dejar de aspirar a niveles de confort ficcionales y, sobre todo, dejar de confiar en el Estado único proveedor. No parar de reclamarle, pero asumir que la responsabilidad va a ser propia y que no tenemos ejercicio cívico de democracia directa. Y sobrevolando cualquier ideología, amar el territorio donde se vive.
Fuente: https://www.sophiaonline.com.ar
