Luis Orlando López y Gladys Molina, voluntarios del Quindío, Colombia

Hoy ha sido un día Suyo. Hermanos anónimos y conocidos pusieron en común sus bienes con nosotros para darnos de comer, beber, vestir, cobijarnos; para que no hubiese necesitados entre nosotros, que acabamos de vivir un terremoto ¡devastador!

Comunión expresada en paquetes que respiran amor, cuidados, delicadeza, abrazo dulce y respetuoso, oportuno. Y que facilitó el compartir abundante, la distribución generosa, digna y cuidadosa del «cualquier cosa hecha… a Él».

Lo sintieron todos los que nos dieron su mano… Éramos algo más que cristianos, que Iglesia, adherentes, voluntarios/as, focolarinos/as: éramos el pueblo del ¡todos uno!

Trabajo en equipo y comunión en el territorio

Caían muchas barreras, así como cayeron tantas cosas. Junto al Padre Ignacio y Jeisson padre, Fernando (párroco amigo), jóvenes de la Escuela de la política en clave fraterna, Mppu Quimbaya, Jhonatan y su amigo German, junto a nosotros, acomodamos y entregamos el Amor de todos a comunidades en:

  • Tebaida
  • Montenegro
  • Filandia
  • Armenia
  • Quimbaya (zonas urbanas y rurales)

La ausencia de internet nos hacía manifestar vivamente la gratitud por cada detalle: en el doblar, separar, rotular y racionar los paquetes, tan útil y oportuno. Arduo y gustoso trabajo.

El almuerzo compartido, el breve descanso, la Eucaristía, la acción de gracias comunitaria, hasta el regreso a Bogotá del Padre Ignacio.

Una nueva humanidad en marcha

Llega la noche y podemos decir con Chiara…

«¡Cansados, pero contentos! ¡Hemos experimentado el pueblo del ‘todos uno’, abrazando juntos los gritos de la humanidad! ¡De alguna manera sus oraciones, ofrecimientos, rosas, espinas y comunión de bienes nos está generando una nueva humanidad! ¡Gracias a cada uno por dar la vida por la propia gente!»

¡Gracias comunidad de Tocancipá, Maru, Sol Naciente, Yolima y compañía ilimitada!

Autores / Testimonio:

Luis Orlando López y Gladys Molina

Voluntarios del Quindío, Colombia