Los padres saben mucho más de lo que creen sobre educación sexual

Hablar de sexualidad con los hijos sigue siendo, para muchas familias, una asignatura pendiente. Muchos padres, según cuenta el psiquiatra y psicoterapeuta Carlos Chiclana Actis, saben las respuestas a las preguntas de sus hijos, pero no cuentan con las herramientas necesarias para abordarlas. Mientras tanto, las redes sociales, la pornografía o los amigos ocupan con frecuencia ese espacio educativo. (…)

Publicamos parte de una entrevista realizada al Dr. Chiclana Actis, referente en salud mental y sexualidad y que es uno de los fundadores de TheFunSex.

¿Cuál es el error más frecuente que cometen los padres cuando intentan abordar estos temas?

–El primer error es no hacerlo. Y no es una creencia mía, sino algo que reflejan los datos: la mayoría de los padres no aborda la educación sexual con sus hijos.

El segundo es no escuchar. No escuchar sus necesidades ni las preguntas que tienen. Eso puede generar en los hijos desconcierto y una cierta desconfianza, no necesariamente una desconfianza negativa, sino la sensación de que sus padres no son la fuente a la que acudir para formarse y resolver sus dudas, por lo que tendrán que buscar respuestas en otro lugar.

Y el tercero es evitar implicarse a la hora de dar respuestas. Esos serían, probablemente, los tres errores principales.

En cuanto a la pornografía, unos padres que acaban de descubrir que su hijo la consume, ¿cuál crees que debería ser su primera reacción?

–La primera reacción debería ser darle un abrazo y preguntarle qué necesita, cómo ha llegado hasta ahí, cómo le hace sentir y cómo pueden ayudarle a salir de esa situación. También hay que explicarle que la pornografía no representa el modo natural de vivir la sexualidad, sino que ofrece una visión distorsionada y confusa, que puede resultar dañina tanto para su sistema nervioso como para su desarrollo sexual.

El primer mensaje debería ser: «Hijo, tienes un problema, pero podemos ayudarte. Esto no es sano para ti. ¿Cómo podemos ayudarte? ¿Qué necesitas?».

En segundo lugar, probablemente esa pornografía ha llegado a través de un dispositivo que los propios padres le han facilitado: un móvil, una tablet, un ordenador o una videoconsola con conexión a internet. Por eso, también es un momento para que los padres se pregunten cómo están diseñando su hogar digital.

Del mismo modo que procuramos que en nuestra casa no entre demasiado ruido o que la temperatura sea adecuada, y contamos con alarmas para protegerla, también merece la pena diseñar un hogar digital en el que esté bien regulada la «temperatura» ética, moral y de salud de la familia, y donde pongamos alarmas para que no entren los malos que quieren robarnos la inocencia, la sexualidad y el dinero a través de la pornografía.

Decís “lo que TikTok no enseñará a tus hijos” ¿Cómo competir contra TikTok?

–Lo primero sería no darles un celular ni instalar TikTok. Ante esto, algunas personas pueden pensar: «Es que tú no estás en el mundo, no sabes lo que ocurre». Pero quizá sea al revés: precisamente porque estoy demasiado metido en el mundo, conozco lo que ocurre y sé cuáles pueden ser sus consecuencias negativas.

La Asociación Española de Pediatría recomienda encarecidamente que los hijos no tengan un celular personal y que, si utilizan uno —porque tampoco queremos que sean analfabetos digitales—, lo hagan en espacios comunes, fuera de la habitación y del baño.

Les digo: Ustedes pueden seguirlas o no, pero es importante saber que estas recomendaciones no tienen que ver con la moral de los hijos, sino con su salud mental, su desarrollo neurocognitivo, su capacidad para controlar los impulsos, su estado de ánimo y la ansiedad.

Cada familia debe decidir cómo quiere educar a sus hijos, pero que no sea por falta de herramientas. Por eso hemos creado un programa en el que los padres pueden aprender a hacerlo de una manera sencilla, natural y confiada, junto a otros padres de familia. Con preguntas breves que pueden consultar en cualquier momento, cuestiones directas que hemos probado en distintos grupos de discusión para asegurarnos de que responden a las preocupaciones reales de los padres, directos semanales y una comunidad en la que puedan participar y plantear nuevas preguntas. (…)

¿Qué papel debe asumir el colegio en cuanto a educación sexual y cuál corresponde exclusivamente a la familia?

(…) A mí me parece que ambas realidades se complementan muy bien. Por ejemplo, en el colegio, cuando un niño tiene cinco años, pueden explicarle que su cuerpo es suyo, cómo decir que no y cómo pedir ayuda en caso de riesgo. Pero, cuando llega esa clase, sus padres deberían llevar ya cinco años educándole en sexualidad y explicándole muchas cosas. Por eso creo que la educación sexual en la escuela, integrada con las familias, es el mejor modelo. Así lo hemos comprobado también en un estudio académico que hemos publicado este año, en el que entrevistamos a padres, profesores y alumnos para conocer sus perspectivas. (…)

Por Teresa Aguado Peña

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