Tracemos juntos redes de diálogo, redes de luz

¡Hola a todos! Llegamos al mes de octubre con una imagen lúdica en la carátula. De juego, para llamarnos a la creatividad simple, sencilla, cotidiana y; de relaciones, ya que estas hacen posible el diálogo. Ciudad Nueva en su recorrido tiene la firme convicción que el dialogar es el camino en las relaciones trascendentes, personales, familiares, comunitarias, sociales y también de largo alcance como pueden ser entre pueblos y estados. Las páginas que emergen en este mes llevan el aliento, la esperanza expresada en signos desde los más pequeños, ofrecidos en los múltiples testimonios, hasta los más significativos por las incidencias y posibilidades que ofrecen. Todos crean impacto. Así como los puntos en una recta se determinan como puntos sucesivos y no los observamos como únicos ni solitarios, así también son los aconteceres en la cotidianidad de cada una y de cada uno de nosotros: una sucesión maravillosa que traza líneas de luz donde vivimos y actuamos.

También encontramos grandes líneas de luz trazadas en el compromiso de personas con incidencia de profunda trayectoria y de largo alcance como la vida de la teóloga indígena Ernestina López Bac, de los representantes de la Iglesia como se presentan en la sección Mundo de este mes, y también en la convicción existencial del Patriarca Bartolomé I. personas que junto a aquellas del compromiso del día a día tejen verdaderas redes de luz continental y mundial.

Desde Ciudad Nueva Interamericana los invitamos y nos invitamos cada mes a caminar en la luz que nos provee el pensamiento de Chiara Lubich, quien ejerció en su vida la dinámica del diálogo en todos los planos, de lo cotidiano a lo expansivo y universal. Por eso mismo, aún representantes de otras religiones, como los originarios de África, o bien budistas, no dudaron en acogerla y les brotó del corazón llamarla mamá. Madre, porque si bien fue maestra de profesión y Maestra del espíritu, como madre de todos aquellos que suscitaba el carisma que Dios le dio nunca dejó de generar, antes de las palabras, la vida en los demás, con los demás y entre los demás. Vida que construía puentes, vida que no conoció fronteras.

Hermoso compromiso que nos toca a todos nosotros, vinculados al Carisma, vivir con esa convicción: el diálogo siempre, a toda hora, con todos y dejarlo volar tejiendo redes de luz en la sociedad.

Por Susana Nuin Núñez

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