Tenemos un hijo con TDAH y un día tuvo vómitos y dolores. Le comenzamos a dar medicamento para el vómito y aparentemente se calmó, pero al tercer día empeoró y decidimos llevarlo al doctor.
Después de varios exámenes y de recibir un diagnóstico de apendicitis, nos enviaron al hospital. La noche anterior ya habíamos estado en ese mismo hospital, pero ahora teníamos un diagnóstico preciso. Y es aquí donde Dios empieza verdaderamente a darnos muchas respuestas: con los únicos 25 dólares que llevábamos en la bolsa pagamos el ultrasonido, y lo que continuó fue providencia de Dios.
Llamamos a un miembro de la comunidad, a quien conocí cuando yo tenía 11 años y, desde entonces, siempre he experimentado su amor concreto que me ayuda cuando más lo necesito. Al platicar con él todo se serenó y tuvimos la luz para acudir con las personas correctas. Llamé a un doctor, también de la comunidad, y él nos
remitió nuevamente al hospital.
En esos momentos yo guardaba silencio, porque nadie conocía todos los procesos que habíamos vivido con Alejandro desde sus 4 años: psicólogos, terapias y un diagnóstico difícil. A él le cuesta mucho asimilar las situaciones de la vida diaria, cuánto más esto que estaba por vivir. Yo solo podía decir: “Por ti, Jesús”, y le pedía a María que me auxiliara en toda la preparación y durante la cirugía.
Sorprendentemente, dentro de sus posibilidades, Alejandro pudo comprender a todos los profesionales que le explicaron detalladamente lo que implicaba la intervención que le iban a realizar. El cirujano y el equipo médico nos hicieron muchas preguntas, las cuales íbamos respondiendo mientras acompañábamos a Alejandro
por los pasillos rumbo al quirófano.
Por un momento sentí que Dios nos trataba con manos de seda, con tanto amor y delicadeza, aunque la cirugía —que fue un éxito— duró casi cuatro horas. No hubo complicaciones y su recuperación fue excelente. No me resta más que decir continuamente: “Señor, mi rostro y el de mi familia resplandecen porque grande es tu misericordia.”
Por Manuel Colocho, Miriam y Alejandro- El Salvador
