«Parejas en el Túnel» (Ecuador)

La vida de pareja es un viaje emocionante y desafiante al mismo tiempo, un recorrido por el túnel de la vida, metáfora que representa los desafíos y obstáculos que las parejas enfrentan en su relación, crisis, conflicto o cambio; pero también se puede ver como una oportunidad para reflexionar y crecer juntos. Así se tituló el tema de este mes desarrollado, a partir de la propia experiencia de familia de Elizabeth y Manuel, al grupo de familias de Quito. 

Compartimos algunos de sus frutos:

• Entender que en la vida de pareja a veces el amor se vuelve oscuridad, sobre todo cuando no se logra comprender las diferencias en la convivencia familiar hasta que se comprenda que la diferencia es una riqueza y no una competencia.

• Ante estas circunstancias conviene detenerse, reflexionar y recuperar la empatía primera que determinó el formar la pareja.

• Importancia del diálogo para redescubrir la belleza del otro.

• Responsabilidad del autoconocimiento, que es un proceso de toda una vida, y que no solo es individual, sino también conyugal, y que debe llevar, aún más, al reconocimiento trascendental, es decir, descubrir juntos la presencia de Dios que da sentido a la vida de pareja, y desde allí nace la fuerza para amar, ya que la certeza de que Dios es amor lleva a la comunión y la plenitud interior, a la entrega desinteresada.

• Que las crisis muchas veces son el lento desgaste del compromiso inicial, del pacto de amor (fidelidad para siempre) que se dijo una vez delante del sacerdote y la comunidad. Cuando comienza a faltar esta fidelidad, no solo en lo sexual, sino también en la promesa de crecimiento, apoyo mutuo, nacen las crisis, cansancio, la incapacidad de adaptarse a las dificultades inesperadas en la relación.

• Aquí es donde la pareja debe empezar a ser testimonio de las etapas de la vida que va desde recién casados, cuando se convierten en padres, es como una explosión emocional, porque la llegada de los hijos es una revolución, y una tercera etapa puede ser la migración, el choque cultural y la nostalgia, sobre todo si la pareja migra en busca de mejores alternativas en su vida.

Algunos antídotos cotidianos que ayudan a superar las crisis y que pueden ser de aprendizaje permanente es el de la comunicación, que significa aprender a escuchar activamente y valorar la experiencia del otro y, el perdón, como acto de voluntad, porque es una decisión que se renueva diariamente; además del de y trabajar juntos y apoyarse mutuamente.

La relación de pareja, al igual que un túnel, puede tener momentos de oscuridad y dificultad, pero también muchas oportunidades para crecer y fortalecerse juntos hasta llegar, al final, a la luz.

Por Francisco Arismendi- Ecuador

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