CLAR cierra 2025 con balance de transformación y proyecta vida religiosa en salida 2026

ADN CELAM

En el contexto del Jubileo de la Esperanza propuesto por la Iglesia universal y en medio de complejos escenarios sociales, políticos, económicos y culturales en la región, la Confederación Latinoamericana y Caribeña de Religiosos y Religiosas (Clar) cerró su periodo 2025 haciendo una lectura de su labor y compartiendo las proyecciones para el 2026.

En entrevista para ADN Celam, la hermana María Inés Castellaro, secretaria general de la Clar, describe el año 2025 como un tiempo de transformación, donde confluyeron procesos, símbolos y decisiones que marcaron el paso de un trienio a otro.

Fotos: Clar

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Un año de transición y entretejido de sueños

Según explicó la religiosa, la Asamblea General que se realizó en mayo permitió unir dos momentos fundamentales del camino de la Clar: primero, la culminación del Horizonte Inspirador 2022–2025, identificado con el icono de las mujeres del alba, y luego la apertura de un nuevo ciclo 2025–2028, ambos iluminados por la figura bíblica de Nicodemo.

La directiva fue clara en señalar que, este proceso no se trató únicamente de una reflexión espiritual y pastoral, pues incluyó la elección de una nueva presidencia y la identificación de retos emergentes. Igualmente, mencionó que la elección de una nueva presidencia y el trabajo conjunto con las quince comisiones encontraron cauce en el encuentro de Quito, Ecuador, donde los sueños del nuevo trienio comenzaron a tomar forma.

Signo de esperanza en medio de la pluricrisis regional

Igualmente, observó que, en un contexto regional atravesado por múltiples crisis, la vida religiosa ha buscado mantenerse cercana a los pueblos y territorios, participando activamente en las iniciativas jubilares impulsadas en distintos países. Desde esta presencia —afirmó— la Clar reconoce una vida consagrada que se hace signo de esperanza y profecía, especialmente allí donde las condiciones en diferentes realidades generan mayor fragilidad.

Fotos: Clar

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La directiva de la Clar, mencionó que la experiencia de Nicodemo, situada entre la noche y el amanecer, fue presentada como una clave de lectura para la vida religiosa actual: una realidad que asume sus fragilidades sin perder la certeza de que Dios actúa incluso en los momentos más oscuros. Desde la sencillez y la vida cotidiana, la Clar reconoce signos de una vida nueva que comienza a germinar.

Sinodalidad como modo de ser y de caminar

Para Castellaro, otro de los aprendizajes del año ha sido la afirmación de una vida religiosa que se vive en clave sinodal. Explicó que el seguimiento de Jesús se expresa en dinámicas de participación, escucha y diálogo interinstitucional, así como en la corresponsabilidad y el discernimiento comunitario, prácticas esenciales para responder a los desafíos actuales.

Fotos: Clar

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Proyecciones 2026: una vida religiosa en salida y en camino

Pensando en el año 2026, la religiosa señaló que la Clar se prepara para un tiempo de animación, formación y encuentro. Estas prioridades urgentes se materializarán, según explicó, desde la interiorización del nuevo Horizonte Inspirador y el trabajo de las comisiones, a través de diversas instancias formativas y de reflexión regional.

Entre las acciones destacadas, mencionó el desarrollo del Congreso de la Vida Religiosa a realizarse en el mes de noviembre en Lima, Perú. Según explicó, será un espacio de encuentro y discernimiento «para una vida religiosa en camino, que desea abrazar las causas justas, construir puentes de paz, destruir los muros de la invisibilidad, de la autorreferencialidad, de la acomodación, de los temores a lo insospechado; abrazar la vida amenazada de los marginados y excluidos y continuar extendiendo la mesa para que todos encuentren su lugar».

Amazonía, interculturalidad y nuevos modos de presencia

En este horizonte, Castellaro subrayó que la Clar continúa trabajando fortaleciendo su cercanía con la vida religiosa amazónica, acompañando a los pueblos originarios, afrodescendientes y a comunidades históricamente relegadas. Este acompañamiento —explicó— implica una revisión crítica de las lógicas coloniales, una apertura al diálogo intercultural y acoger con respeto y sabiduría la riqueza ancestral .

En este contexto, la religiosa señaló que la Clar promueve la actualización de sus estructuras y estilos misioneros, así como de las formas de pertenencia, abriéndose a nuevas ministerialidades, lenguajes y presencias que fortalezcan lo comunitario y los procesos emergentes.

Fotos: Clar

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Nacer de nuevo: una esperanza que no se apaga

Castellaro apuntó que, por encima de estrategias y diseños organizativos, la Clar está siempre dispuesta a reafirmar una certeza fundamental que le caracteriza a la vida religiosa que consiste en «un amor -pasión por Jesús y el Reino. Solo desde allí se recrea el entusiasmo la entrega y renace la esperanza».

En palabras de la religiosa, “nacer de nuevo” es dejarse conducir por el Espíritu que sigue soplando incluso en la noche y exhorta a la vida religiosa a seguir reconociendo en Jesús al Maestro que transforma y hace nuevas todas las cosas.

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