La comunicación en Ciudad Nueva la hacemos juntos. ¡Súmate!

Guardamos con gratitud el recuerdo de su sonrisa y su entrega en esa hermosa mañana que compartimos juntos. Su participación en este acto de amor puro nos deja un legado luminoso: la certeza de que el amor brindado permanece para siempre y de que la fraternidad que construimos es la huella más bonita que podemos dejar en el mundo.

Mientras camino veo una familia de vecinos que sale de la casa. El papá va de prisa hacia el trabajo y la mamá con dos niñitos que corretean de un lado para otro. Observo el rostro de la mamá y veo que está un poco preocupada, como yo.

Escuchar, acompañar, permanecer. Mientras el mundo premia lo que se ve, una red de gestos invisibles sostiene la vida común.

fuimos descubriendo cómo “amar a quien vive junto a nosotros” 

01020304

-La Iglesia hoy-