{"id":22444,"date":"2026-09-02T18:15:00","date_gmt":"2026-09-02T22:15:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/?p=22444"},"modified":"2026-09-02T19:14:36","modified_gmt":"2026-09-02T23:14:36","slug":"del-silencio-blanco-de-london-a-los-terremotos-del-24-j","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/del-silencio-blanco-de-london-a-los-terremotos-del-24-j\/","title":{"rendered":"Del silencio blanco de London a los terremotos del 24-J."},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Apuntes sobre la venezolanidad<\/h4>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br>\u201cDe innumerables artima\u00f1as se sirve la naturaleza para convencer al hombre de su finitud\u201d, Jack London<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un terremoto es mucho m\u00e1s que un evento geol\u00f3gico: derrumba certezas, sepulta sue\u00f1os y pone fin a la mascarada de la habitabilidad social. Nos sienta de golpe ante lo peor y lo mejor de la condici\u00f3n humana. Nadie sale indemne de los escombros. Un sismo es, fundamentalmente, una conmoci\u00f3n ontol\u00f3gica y metaf\u00edsica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En El silencio blanco, Jack London nos introduce en la llanura helada del \u00c1rtico. All\u00ed, tres viajeros cruzan la inmensidad cuando un accidente con el trineo deja a uno de ellos, Mason, al borde de la muerte. Ante la mirada at\u00f3nita de su esposa y de su amigo, el orden se desvanece: la jaur\u00eda de perros se descontrola, devora las escasas provisiones y el caos toma cuerpo. Nada vuelve a ser lo que era.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El pasado 24 de junio, el doble terremoto en Venezuela nos arroj\u00f3 a nuestro propio silencio blanco. Aunque el relato de London coquetee con la autoficci\u00f3n, su potencia literaria es estrictamente metaf\u00f3rica. En su tragedia est\u00e1n cifrados el \u00edmpetu que raya en imprudencia, la tragedia sobrevenida, la rapi\u00f1a de los miserables que medran en la desgracia ajena y, tambi\u00e9n, el coraje de quien se sobrepone al espanto para hacer lo correcto. Si proyectamos el mapa de London sobre la venezolanidad que emergi\u00f3 tras el doble sismo, hallaremos las claves de c\u00f3mo nuestra identidad se desplaz\u00f3 antropol\u00f3gicamente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si algo nos dej\u00f3 claro esta tragedia es que el pueblo venezolano merece un respeto reverencial. Durante las primeras cuarenta y ocho horas, la gente se volc\u00f3 a la calle sola, sol\u00edsima, al rescate de los suyos. Quienes lo hab\u00edan perdido todo remov\u00edan escombros con las manos desnudas, sostenidos solo por la voluntad del vecino. En esos dos primeros d\u00edas, comprendimos el peso real de una frase que London suelta al vuelo: \u00abEsa es la ocasi\u00f3n, si es que hay alguna en la vida, en que el hombre camina solo con su Dios\u00bb. Hace tiempo que nos sabemos abandonados como sociedad. Sin embargo, nos sobrepusimos a la orfandad institucional. La empat\u00eda fue nuestra primera l\u00ednea de defensa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando finalmente lleg\u00f3 la ayuda nacional e internacional \u2014burlando los inauditos cercos y estorbos gubernamentales\u2014, fuimos testigos de la gratitud de un pueblo que se desbord\u00f3 en cuidados hacia los rescatistas. El jefe del contingente de socorro espa\u00f1ol confesaba con asombro que no hab\u00edan tenido necesidad de tocar sus propias provisiones. Hay una paradoja conmovedora en esto: un pa\u00eds empobrecido como pocos en la regi\u00f3n demostr\u00f3 que la<br>\u00fanica opulencia indispensable en la desgracia es la de la generosidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Menci\u00f3n aparte merecen los motorizados, un gremio que arrastra una pesada estigmatizaci\u00f3n debida a las tensiones cotidianas del tr\u00e1nsito. Desde la noche del 24-J, los vimos transformarse. Se organizaron en caravanas kilom\u00e9tricas,<br>convirti\u00e9ndose en el sistema circulatorio de la ayuda humanitaria que, con esfuerzo, acopiaba la poblaci\u00f3n. Rompieron el aislamiento de zonas inaccesibles con un sacrificio que la historia local no deber\u00eda olvidar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tampoco faltaron los rostros del abismo: miradas que nos interpelaban desde las hendiduras del concreto esperando el rescate. En esos ojos nos reconocimos. Era la resistencia de quien mira con testaruda esperanza desde el fondo del horror. Es la misma fe colectiva que R\u00f3mulo Gallegos sintetiz\u00f3 hace casi un siglo en Do\u00f1a B\u00e1rbara: \u00abTierra de horizontes abiertos, donde una raza buena, ama, sufre y espera\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La espera no fue pasiva. Se sazon\u00f3 con la cl\u00e1sica humorada criolla. El nuestro es, cada vez m\u00e1s, un humor negro que insurge contra el absurdo. Detr\u00e1s de la chanza hay amargura, claro est\u00e1, pero tambi\u00e9n una l\u00facida caricatura del espanto. Al re\u00edrnos del azar y de la muerte, les arrebatamos el poder de destruirnos del todo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El lienzo, sin embargo, no es inmaculado. El reverso de la moneda mostr\u00f3 las taras hist\u00f3ricas de nuestra cultura: el pillaje oportunista, la arbitrariedad de autoridades mezquinas, el apoltronamiento de quienes prefirieron ver un partido de f\u00fatbol antes que tender la mano al vecino y el tr\u00e1fico de influencias. Tuvimos que convivir con la insensibilidad de quienes subieron el volumen de la m\u00fasica en pleno duelo nacional y con la mezquindad de quienes se negaron a ofrecer albergue y recursos o usaron el dolor ajeno como combustible para alimentar su vanidad y visibilidad en las redes sociales. Somos tambi\u00e9n esa tiniebla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero es en el vector luminoso donde se registra el verdadero vuelco antropol\u00f3gico. Este desastre desnud\u00f3 a un pueblo que la pol\u00edtica pretend\u00eda dormido o anestesiado. En cuesti\u00f3n de horas, la ciudadan\u00eda se articul\u00f3 org\u00e1nicamente sin necesidad de c\u00fapulas ni de liderazgos mesi\u00e1nicos. Un tejido social que luc\u00eda humillado plant\u00f3 cara con determinaci\u00f3n a una autoridad desnortada. Dando desde la escasez, se construy\u00f3 una riqueza colectiva.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde ese territorio interior devastado por el silencio y el abandono, el venezolano no eligi\u00f3 la resignaci\u00f3n. Por el contrario, ha templado una identidad hoy m\u00e1s acerada. Somos, al cabo, un pueblo que ha conquistado una mayor dignidad ontol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><em><strong>Por Jer\u00f3nimo Alay\u00f3n-Venezuela<br>Fuente <a href=\"https:\/\/www.elnacional.com\">https:\/\/www.elnacional.com<\/a><\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"749\" height=\"499\" src=\"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/image.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-22445\" srcset=\"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/image.png 749w, https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/image-300x200.png 300w, https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/image-135x90.png 135w\" sizes=\"(max-width: 749px) 100vw, 749px\" \/><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay una paradoja conmovedora en esto: un pa\u00eds empobrecido como pocos en la regi\u00f3n demostr\u00f3 que la<br \/>\n\u00fanica opulencia indispensable en la desgracia es la de la generosidad. <a href=\"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/del-silencio-blanco-de-london-a-los-terremotos-del-24-j\/\" class=\"more-link\">Continue reading <span class=\"screen-reader-text\">Del silencio blanco de London a los terremotos del 24-J.<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":22445,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[59,70,87],"tags":[],"class_list":["post-22444","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-destacadas","category-internacional","category-venezuela"],"wpmagazine_modules_lite_featured_media_urls":{"thumbnail":["https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/image-150x150.png",150,150,true],"cvmm-medium":["https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/image-300x300.png",300,300,true],"cvmm-medium-plus":["https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/image-305x207.png",305,207,true],"cvmm-portrait":["https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/image-400x499.png",400,499,true],"cvmm-medium-square":["https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/image-600x499.png",600,499,true],"cvmm-large":["https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/image.png",749,499,false],"cvmm-small":["https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/image-130x95.png",130,95,true],"full":["https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/image.png",749,499,false]},"categories_names":{"59":{"name":"Destacadas","link":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/category\/destacadas\/"},"70":{"name":"Internacional","link":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/category\/internacional\/"},"87":{"name":"Venezuela","link":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/category\/venezuela\/"}},"tags_names":[],"comments_number":"0","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22444","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=22444"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22444\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22450,"href":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/22444\/revisions\/22450"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/22445"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=22444"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=22444"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=22444"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}