{"id":22375,"date":"2026-08-21T14:57:19","date_gmt":"2026-08-21T18:57:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/?p=22375"},"modified":"2026-08-21T14:58:26","modified_gmt":"2026-08-21T18:58:26","slug":"un-pais-job","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/un-pais-job\/","title":{"rendered":"Un pa\u00eds Job"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Soy sacerdote venezolano. Como otros nueve millones de mis conciudadanos, me vi forzado a salir de nuestro pa\u00eds por las distintas situaciones que, muy bien orquestadas, arrojaron a un tercio de la poblaci\u00f3n fuera de nuestras fronteras. No paro de recibir mensajes y llamadas de solidaridad de tantos que nos quieren y se solidarizan con la \u00faltima tragedia que nos est\u00e1 tocando vivir. <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Durante las \u00faltimas tres d\u00e9cadas, en Venezuela hemos conocido p\u00e9rdidas que desbordan las estad\u00edsticas. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abVenezuela es un pa\u00eds Job\u00bb, me dec\u00eda anoche Ernesto P\u00e9rez Z\u00fa\u00f1iga, escritor espa\u00f1ol profundamente afecto a nuestro pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta met\u00e1fora me da pie para escribir c\u00f3mo contemplo ahora mismo lo que pasa en Venezuela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el Antiguo Testamento, a Job no le llegaron las desgracias por partes, sino en sucesi\u00f3n ininterrumpida. Perdi\u00f3 sus muchos bienes, sus servidores, incluso a sus hijos. Luego tambi\u00e9n la salud, y su propio cuerpo se convirti\u00f3 en una entera llaga. No era s\u00f3lo un hombre empobrecido, sino literalmente despojado hasta los huesos. Y as\u00ed fue puesto ante la pregunta m\u00e1s acuciante: \u00bfQu\u00e9 queda de la vida cuando ya no queda nada? <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Job no blasfem\u00f3 contra Dios. Se quej\u00f3, s\u00ed. Llor\u00f3. Discuti\u00f3 con sus amigos, protest\u00f3 ante el cielo, interpel\u00f3 a la justicia divina. Pero en el fondo de su dolor, permanec\u00eda algo m\u00e1s firme que sus heridas. Aunque no entend\u00eda lo que le suced\u00eda, no renunci\u00f3 al Dios ante quien pod\u00eda llorar. Y as\u00ed, arrastrado en el polvo, Job pronunci\u00f3 una de las confesiones m\u00e1s altas de la Escritura: \u00abYo s\u00e9 que mi Redentor vive\u00bb.<br><br>Venezuela se parece hoy, dolorosamente, al Job b\u00edblico. Los dos terremotos que han sacudido al pa\u00eds caen sobre una naci\u00f3n que llevaba a\u00f1os estremecida.  Durante las \u00faltimas tres d\u00e9cadas, hemos conocido p\u00e9rdidas que desbordan las estad\u00edsticas: capitales ingentes, seguridades, libertad, instituciones, convivencia, futuro para millones de j\u00f3venes. Nuestras casas se han vaciado por el exilio; nuestras mesas, por la escasez; nuestros hospitales, por la falta de medicinas; nuestras familias, por la distancia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y ahora se rompe tambi\u00e9n la tierra bajo nuestros pies. Entonces, la pregunta: \u00bfSe puede perder todo cuando ya todo se hab\u00eda perdido?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero ah\u00ed aparece, precisamente, el misterio de Venezuela. Si algo no ha logrado destruir la larga noche del pa\u00eds<br>es la grandeza de nuestra fe cristiana. Una fe operativa por la caridad. Que se convierte en una olla com\u00fan, en levantar escombros con manos heridas, en camillas improvisadas, en rezar rosarios sobre las ruinas de las casas, en ofrecer las \u00faltimas gotas agua, y en pronunciar palabras de aliento sin olvidar nunca la m\u00e1s importante: Dios.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En estas d\u00e9cadas Venezuela ha sido humillada, pero no destruida. Ha sido despojada de todo, menos de su alma. Ha sido dispersada, pero no ha dejado de reconocerse como familia. La fe de nuestra gente, tantas veces despreciada por los satisfechos, ha sido su m\u00e1s honda resistencia. Una fe sufrida que se arrodilla sin rendirse, que sabe llorar ante Dios sin dejar de llamarlo Padre, que bendice la mesa, aunque la comida sea poca, que acompa\u00f1a a los enfermos, que reza por los muertos, que sigue diciendo \u00abgracias Dios\u00bb como acto de confianza que nadie nos puede arrancar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Job no sali\u00f3 purificado de su prueba porque el dolor fuera bueno. El dolor nunca es bueno en s\u00ed mismo.<br>Sali\u00f3 purificado porque, atravesando el dolor, descubri\u00f3 que Dios es quien sostiene cuando todo lo dem\u00e1s<br>se desploma. Tambi\u00e9n Venezuela est\u00e1 llamada a descubrir, en esta hora terrible, que la fe es nuestra gran y verdadera riqueza, sobre la cual todo se puede volver a levantar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La fe, sin embargo, no dispensa de la justicia, sino que \u00e9sta es su primera forma de manifestarse. La ayuda debe llegar realmente a quienes la necesitan. Porque la solidaridad es una bendici\u00f3n, pero sin transparencia se convierte en nueva herida. Precisamente por eso la Iglesia cat\u00f3lica ha promovido siempre la \u00abcaridad ordenada\u00bb. Cada equipo internacional, cada donativo, cada equipo de rescate, cada fondo de emergencia debe tener destino verificable, responsables identificables, canales adecuados y seguimiento transparente. No basta con anunciar ayudas. Hay que<br>garantizar a d\u00f3nde van, qui\u00e9n las recibe, qui\u00e9n las administra y c\u00f3mo se rinden cuentas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El sufrimiento no puede ser usado para que los mismos que han destruido el pa\u00eds se perpet\u00faen en un poder hace tiempo ileg\u00edtimo. Es l\u00f3gico entender que quienes disparan a la cabeza de los estudiantes no rescatar\u00e1n a quienes han contribuido a hundir. Los verdugos y torturadores no van a rescatar heridos, los expropiadores no reconstruir\u00e1n nada ca\u00eddo. Venezuela necesita auxilio, pero necesita tambi\u00e9n verdad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Necesita solidaridad, pero tambi\u00e9n vigilancia. Necesita manos abiertas con ojos abiertos. Porque cuando<br>un pa\u00eds ha sido herido tantas veces, la caridad exige responsabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el libro de Job, los amigos del justo pretenden explicar el dolor ajeno desde teor\u00edas f\u00e1ciles. Venezuela no necesita discursos de indeseables. Necesita oraci\u00f3n, ayuda concreta, justicia y transparencia. Que el mundo no se acostumbre a su desgracia. Que sus hijos sigan am\u00e1ndola exigiendo que se la respete.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Que la comunidad internacional asuma que una cat\u00e1strofe natural sobre una cat\u00e1strofe social s\u00f3lo multiplica el caos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los venezolanos somos la fe de nuestros padres, la sonrisa en medio de la penuria, la devoci\u00f3n que lleva flores y espinas a la Virgen, la memoria de un pa\u00eds capaz de empezar y terminar cada d\u00eda pidiendo la bendici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y as\u00ed como Job no fue vencido porque, aun sentado sobre ceniza, segu\u00eda mirando hacia Dios, Venezuela tampoco debe dejarse vencer. Que la solidaridad sea exigente y la responsabilidad, limpia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sobre la tierra quebrada, mi pa\u00eds entero sigue siendo Job. Despojado, herido, probado hasta el l\u00edmite. Pero todav\u00eda creyente. Todav\u00eda con los ojos al cielo y la mano abierta al hermano. Porque tambi\u00e9n sobre Venezuela, pa\u00eds Job, resuena la certeza que atraviesa la ceniza y no se deja sepultar por los escombros: \u00ab\u00a1Yo s\u00e9 que mi Redentor vive!\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br><strong><em>Por Christian D\u00edaz Yepes- Venezuela<br>Fuente <a href=\"https:\/\/www.religionenlibertad.com\/\">https:\/\/www.religionenlibertad.com\/<\/a><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"680\" height=\"444\" src=\"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/image-30.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-22376\" srcset=\"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/image-30.png 680w, https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/image-30-300x196.png 300w, https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/image-30-138x90.png 138w\" sizes=\"(max-width: 680px) 100vw, 680px\" \/><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Y ahora se rompe tambi\u00e9n la tierra bajo nuestros pies. 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