{"id":15691,"date":"2025-01-18T10:35:38","date_gmt":"2025-01-18T14:35:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/?p=15691"},"modified":"2025-01-27T14:48:33","modified_gmt":"2025-01-27T18:48:33","slug":"la-sabiduria-de-los-limites","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/la-sabiduria-de-los-limites\/","title":{"rendered":"La sabidur\u00eda de los l\u00edmites"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong><em>La publicidad nos encierra a diario en una espiral de consumo, con la falsa promesa de lo ilimitado. Sin embargo, los l\u00edmites condicionan nuestras acciones y nuestro existir.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Desde el momento en que despertamos y nos levantamos de la cama hasta el instante en que nos acostamos y cerramos los ojos al final del d\u00eda, recibimos unos 6 mil impactos publicitarios. De algunos somos conscientes, de otros no (se trata de publicidad subliminal). Son disparados desde las diferentes pantallas, buscadores y redes sociales a las que accedemos, desde la televisi\u00f3n, desde la radio, desde las carteleras callejeras, desde medios impresos (diarios, revistas, volantes, folletos, etc\u00e9tera). Seg\u00fan las diferentes empresas que estudian este fen\u00f3meno, cada 10 segundos nos llega un mensaje publicitario. De todos ellos, al terminar la jornada solo recordaremos 18. Somos, como se ve, codiciadas presas de caza y tambi\u00e9n blancos m\u00f3viles, continuamente ametrallados por est\u00edmulos que nos incitan a comprar y consumir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Si nos detenemos a desmenuzar esos mensajes, vamos a descubrir cu\u00e1les son las palabras y frases que m\u00e1s se repiten, aquellas en la que m\u00e1s insisten: \u201csin l\u00edmites\u201d, \u201cilimitado\u201d, \u201cilimitada\u201d, \u201cno te lo puedes perder\u201d, \u201cno te quedes afuera\u201d, \u201cpuede ser tuyo\u201d. Tal repetici\u00f3n crea en nuestro inconsciente un sedimento, la creencia de que no hay l\u00edmites para nuestro deseo. Por otra parte, abunda la informaci\u00f3n cient\u00edfica y tecnol\u00f3gica que nos promete (sin que termine de cumplirse la proposici\u00f3n) el fin de tal o cual enfermedad, o de todas, la posibilidad de extender la vida infinitamente, la anulaci\u00f3n de las distancias gracias a una velocidad que superar\u00e1 a la de la luz y a la del sonido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Publicidad subliminal que alimenta la creencia de que no hay l\u00edmites para nuestro deseo. A su vez, vemos aparecer a diario nuevas actividades y deportes que se basan en el desaf\u00edo de superar l\u00edmites f\u00edsicos y ps\u00edquicos. Tambi\u00e9n libros, pel\u00edculas e historias \u201cejemplares\u201d de personajes que se suponen \u201cinspiradores\u201d porque fueron \u201cm\u00e1s all\u00e1\u201d de los l\u00edmites, los vencieron, los superaron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Sin embargo, los l\u00edmites existen, existieron y existir\u00e1n. Somos seres limitados por naturaleza. Nuestro primer condicionamiento es la finitud. Moriremos. No importa lo mucho que vivamos, moriremos. Y ese l\u00edmite no se puede traspasar. Su existencia hace que valoremos la vida, que procuremos que no se nos vaya en banalidades, sin prop\u00f3sito y sin sentido. Es un gran l\u00edmite, existencial y orientador. Claro est\u00e1 que, asumirlo, requiere madurez ps\u00edquica y emocional, y coraje espiritual. Tambi\u00e9n una enorme dosis de humildad. No es lo que abunda en este mundo y en estos tiempos, de manera que se reproducen las ofertas de v\u00edas de escape para huir de la angustia existencial y para simular que podemos atravesar el l\u00edmite primordial, el del tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Somos seres limitados por naturaleza. Asumirlo, requiere madurez ps\u00edquica y emocional, y coraje espiritual. Tambi\u00e9n una enorme dosis de humildad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Rodeados de placebos<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Los placebos se disfrazan de muchas maneras: tratamientos m\u00e9dicos y quir\u00fargicos, manipulaciones del propio cuerpo, modas, dietas, drogas, adicciones, relaciones t\u00f3xicas, obsesiones, compulsiones, workaholismo (y otros ismos), consumo voraz de productos y bienes materiales, inmersi\u00f3n en redes sociales, juegos y pantallas hasta reemplazar realidad por virtualidad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Presencia de los l\u00edmites<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Hay l\u00edmites de diferentes tipos. Geogr\u00e1ficos, org\u00e1nicos, de salud, econ\u00f3micos, sociales (normas, reglas, leyes, edictos, protocolos, convenios), morales (lo que se debe y lo que no, los que imponen los valores), internos (lo que podemos y no, lo que sabemos y no, lo que consideramos no negociable, nuestros principios \u00edntimos), los que suponen la presencia del otro (la intimidad, la privacidad). Debe haber l\u00edmites en las relaciones de pareja. Y en la crianza de los hijos: quien cr\u00eda sin l\u00edmites desprotege, deja a sus hijos a merced de los l\u00edmites (a menudo duros) que pondr\u00e1 la vida.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"496\" height=\"342\" src=\"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Sabiduria-Limites_Ciudadnueva-imagenes-39.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-15694\" style=\"width:899px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Sabiduria-Limites_Ciudadnueva-imagenes-39.png 496w, https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Sabiduria-Limites_Ciudadnueva-imagenes-39-300x207.png 300w, https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Sabiduria-Limites_Ciudadnueva-imagenes-39-131x90.png 131w\" sizes=\"(max-width: 496px) 100vw, 496px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">El pensador indio Jiddu Krishnamurti (1895-1986) sosten\u00eda que \u201cla libertad consiste en reconocer los l\u00edmites\u201d. Es una profunda verdad. Aceptar que no se puede todo nos obliga a elegir. Cada vez que elegimos resignamos, tomamos un camino y desechamos otro. Toda elecci\u00f3n tiene una consecuencia (esta es una ley inviolable, como las leyes de la f\u00edsica) y quien elige debe afrontar la consecuencia. No hay culpables, s\u00ed responsables. Finalmente, quien asume que hay que elegir y lo hace dispuesto a responder por los efectos de su elecci\u00f3n es libre, porque es due\u00f1o de su acto, de su decisi\u00f3n. Quien no acepta el l\u00edmite intentar\u00e1 traspasarlo, generar\u00e1 consecuencias negativas para s\u00ed y para otros y, como suele ocurrir, lejos de asumir la responsabilidad atribuir\u00e1 la culpa a alguien que no es \u00e9l. O a la suerte. O al destino.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Nadie puede solo<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">El intento de transgredir los l\u00edmites es ancestral en la humanidad. En la mitolog\u00eda griega (ese tesoro inagotable) est\u00e1 presente la hubrys. El pecado de soberbia en el que, seg\u00fan esos sabios relatos, caen quienes quieren imitar o desplazar a los dioses yendo m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites, alterando el orden natural del cosmos y desatando el caos. Desde el Olimpo llega entonces N\u00e9mesis, la diosa de la venganza, para castigar a quien se propas\u00f3 y restaurar el necesario equilibrio c\u00f3smico. Las formas y ropajes de N\u00e9mesis son infinitas, y como los mitos son eternos, puesto que constituyen historias arquet\u00edpicas, podemos verla aparecer tambi\u00e9n hoy, sin prisa y sin pausa, en toda acci\u00f3n individual o colectiva en que el rechazo a los l\u00edmites la convoque.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Cuando aceptamos los l\u00edmites, dice el sacerdote benedictino alem\u00e1n Anselm Gr\u00fcn en su libro L\u00edmites sanadores, podemos valorar lo que tenemos. Querer traspasarlos nos saca del aqu\u00ed y ahora. Por otra parte, deso\u00edr y despreciar los l\u00edmites crea una sensaci\u00f3n de omnipotencia, de autosuficiencia. Pero nadie, por fortuna, es autosuficiente.\u00a0 Todos necesitamos de alguien y alguien necesita de nosotros. Para poder acudir, para poder acercarnos, necesitamos, como dice Gr\u00fcn, traspasar el \u00fanico l\u00edmite que nos est\u00e1 permitido rebasar. El que nos impide llegar al pr\u00f3jimo, o que \u00e9l llegue a nosotros. La mayor\u00eda de las veces ese l\u00edmite est\u00e1 adentro de nuestra mente o nuestro coraz\u00f3n. Es invisible. Como es tambi\u00e9n el que debemos poner ante el otro para que el acercamiento sea verdadero y no una invasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Debemos aprender a preservar y se\u00f1alizar nuestro l\u00edmite, dice Gr\u00fcn, porque el otro no puede adivinarlo. Ser\u00e1 nuestra conducta la que lo indique. \u201cCada uno es responsable de su propio l\u00edmite\u201d, escribe el sacerdote. Y es responsable de reconocer los del otro, los del mundo y los de la vida. Los l\u00edmites son sagrados, aunque nos inciten a profanarlos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em>Por Sergio Sinay, especialista en psicolog\u00eda<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Somos seres limitados por naturaleza. Asumirlo, requiere madurez ps\u00edquica y emocional, y coraje espiritual. 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