{"id":15132,"date":"2024-12-20T06:00:00","date_gmt":"2024-12-20T10:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/?p=15132"},"modified":"2024-12-23T11:23:54","modified_gmt":"2024-12-23T15:23:54","slug":"eso-que-mi-madre-nunca-me-dijo-con-palabras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/eso-que-mi-madre-nunca-me-dijo-con-palabras\/","title":{"rendered":"Eso que mi madre nunca me dijo con palabras"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong><em><strong><em>Las palabras (dichas o no) son protagonistas de este peque\u00f1o homenaje de una hija a su mam\u00e1 y, en ella, a todas las madres. Porque muchas veces es simplemente aquello que no se dice lo que queda marcado para siempre.<\/em><\/strong><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Escuchar<\/h2>\n\n\n\n<p>Era suave la infancia y los s\u00e1bados hab\u00eda olor a ropa limpia y a mantecados de vainilla. Todav\u00eda no exist\u00eda en mi mundo el periodismo, \u00bfqu\u00e9 iba a existir? Si deb\u00eda tener, como mucho, 6 a\u00f1os. Las \u00fanicas letras que me rondaban por aquellos tiempos eran las que la maestra desplegaba con tiza sobre el pizarr\u00f3n negro. O las que escrib\u00eda Valentino, el almacenero de la esquina, famoso por cobrar lo que se le daba la gana; permisos de la inflaci\u00f3n. Entonces, cada vez que nos entregaba la bolsa, en lugar del precio pon\u00eda unas equis para cotizar en alza a fin de mes. \u201cElsa, usted deve leche y pan por XXX monedas\u201d, escrib\u00eda. Curioso: \u00e9l ten\u00eda faltas de ortograf\u00eda, pero la que sent\u00eda verg\u00fcenza era yo. Es que me daba no s\u00e9 qu\u00e9, porque mientras los dem\u00e1s recib\u00edan vueltos, a mi mam\u00e1 siempre le tocaba el papelito.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSe llama pedir fiado, no tiene nada de malo\u201d, me dijo mam\u00e1 una tarde, al verme salir cabizbaja del almac\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"512\" src=\"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/MADRE-E-HIJA3-1024x512.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-15136\" srcset=\"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/MADRE-E-HIJA3-1024x512.png 1024w, https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/MADRE-E-HIJA3-300x150.png 300w, https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/MADRE-E-HIJA3-768x384.png 768w, https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/MADRE-E-HIJA3-1536x768.png 1536w, https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/MADRE-E-HIJA3-180x90.png 180w, https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/MADRE-E-HIJA3-750x375.png 750w, https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/MADRE-E-HIJA3-1140x570.png 1140w, https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/MADRE-E-HIJA3-360x180.png 360w, https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/MADRE-E-HIJA3-800x400.png 800w, https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/MADRE-E-HIJA3.png 2000w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Pero no dijo nada de la dignidad. Ni siquiera mencion\u00f3 que, a veces, las diferencias eran oportunidades para hacer cosas nuevas, locas, inesperadas. Ella se iba a trabajar pasaditas las seis mientras yo sent\u00eda el fr\u00edo en la nariz, que era lo \u00fanico que me quedaba afuera de las frazadas. En las noches de invierno estaba prohibido moverse, porque el riesgo de destaparse era igual a helarse una mano o la punta del pie. A pesar del viento o de la lluvia, mi mam\u00e1 sal\u00eda cada ma\u00f1ana y cerraba la puerta del Fiat 1500 con un golpe seco. Yo me quedaba escuchando hasta que arrancaba el motor. Bueno, no siempre arrancaba. Esas veces la o\u00eda hablar con las vecinas madrugadoras (aun a las m\u00e1s viejas) para que dejaran las escobas a un lado y le dieran una mano para empujar.<\/p>\n\n\n\n<p>Temprano, trabajaba en la Municipalidad. A la tarde era asistente social en una escuela de zona suburbana. Y si le quedaba alg\u00fan hueco, vend\u00eda ollas Essen. Vida de mujer joven separada y con ganas de progresar. A mi hermana y a m\u00ed nos cuidaba la abuela.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfPor qu\u00e9 no te quedas, mami? \u2013le preguntaba si de repente ven\u00eda a darme un beso en la frente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Porque yo quiero que tengan una vida linda \u2013dec\u00eda con una sonrisa y los ojos rojos de sue\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca dijo que tener una vida linda era dif\u00edcil, pero que siempre val\u00eda la pena intentarlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, nos llevaba a la escuela donde trabajaba y daba gusto ver c\u00f3mo la quer\u00edan los chicos, porque consegu\u00eda donaciones de zapatillas o ayudaba a sus padres a obtener un empleo. Tambi\u00e9n festejaba los cumplea\u00f1os de los que no ten\u00edan con qu\u00e9, con disfraces bien intencionados, aunque indescifrables. \u00bfEra un hada, una lib\u00e9lula, un \u00e1guila mojada?<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco dijo que hab\u00eda que esforzarse, aunque a veces parec\u00eda el entrenador de un equipo de alto rendimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00a1Vamos, arriba marmotas!\u201d, gritaba entre risas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQui\u00e9n pod\u00eda dormir hasta el mediod\u00eda los fines de semana, cuando ella empezaba a limpiar desde temprano? De pronto aparec\u00eda revoleando una franela y, con la radio al mango, abr\u00eda la persiana para que la luz nos diera de lleno en las pupilas.<\/p>\n\n\n\n<p>Bastaba verla para entender que siempre encontrabauna manera muy suya de hacer todas las&nbsp; cosas, porque si se le daba por lavar el auto en shorts, por ejemplo, y alguno pasaba y le gritaba algo subido de tono, lo corr\u00eda a los manguerazos. Despu\u00e9s, nos preparaba chocolatada con pan y manteca.<\/p>\n\n\n\n<p>Y aunque no dijo nada del miedo, yo lo vi clarito en su mirada h\u00fameda la vez que, al caer de la bicicleta, me abr\u00ed la cabeza contra una maceta llena de malvones. O esa ma\u00f1ana cuando, despu\u00e9s de llamarme y llamarme sin obtener respuesta para ver c\u00f3mo ven\u00edan las contracciones, fue corriendo hasta el hospital y me encontr\u00f3 reci\u00e9n salida de la sala de parto con su nieto entre mis brazos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni siquiera me habl\u00f3 de esta tentaci\u00f3n de querer decirle a un hijo todo de entrada: que no siempre las cosas ser\u00edan f\u00e1ciles, pero igual encontrar\u00edamos la manera de salir adelante con la frente alta, o al menos ri\u00e9ndonos para no llorar. Que siempre me tendr\u00eda cerquita (a veces demasiado, \u00bfqu\u00e9 madre es perfecta?) y que cuando yo fuera a trabajar y \u00e9l hiciera berrinches por tenerme tantas horas lejos, ser\u00eda por \u00e9l, por m\u00ed, por una vida linda. Que mi peor miedo, sin duda, ser\u00eda verlo triste de verdad alguna vez\u2026 Entonces, esas veces, cocinar\u00edamos mantecados de vainilla en silencio, como hac\u00edamos con mi&nbsp; mam\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Porque, claro, \u00bfqu\u00e9 podr\u00edamos decir ella, yo, cualquier madre, que no haya sido o dicho una y mil veces sin palabras?<\/p>\n\n\n\n<p><em>Por Mar\u00eda Eugenia Sidoti<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las palabras (dichas o no) son protagonistas de este peque\u00f1o homenaje de una hija a su mam\u00e1 y, en ella, a todas las madres. 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