{"id":14869,"date":"2024-12-04T06:00:00","date_gmt":"2024-12-04T10:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/?p=14869"},"modified":"2024-12-03T20:21:39","modified_gmt":"2024-12-04T00:21:39","slug":"oir-el-silencio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/oir-el-silencio\/","title":{"rendered":"O\u00edr el silencio"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong><em>El silencio es el elemento en el que se forman y se re\u00fanen todas las cosas grandes<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><em><strong>Thomas Carlyle<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Estamos tan aturdidos que hasta cuando nos hallamos a solas con la naturaleza insistimos en o\u00edrla\u2026 el canto de las aves, el murmullo de la brisa agitando el pasto o el recurrente sonido de las olas. Incluso no faltan las doctrinas espirituales que encomian el car\u00e1cter relajador de tal pr\u00e1ctica, que no negamos. Hay quienes tienen el h\u00e1bito de mantener la radio o la TV encendidas a bajo volumen para no o\u00edr el silencio, o que necesitan reunirse frecuentemente con otros para conversar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">La nuestra es, sin duda, la civilizaci\u00f3n del ruido. A diario consumimos cientos de decibelios mal sazonados y miles de hercios ruidosos. De los 86 400 segundos que hay en un d\u00eda, no dudo de que casi todos est\u00e9n ocupados por sonidos. De hecho, si atendemos a lo que los f\u00edsicos dicen,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">ni siquiera en el espacio sideral hay silencio. Eso que llamamos como tal no es sino la fracci\u00f3n inaudible del espectro s\u00f3nico. Aqu\u00ed y ahora hay decenas de sonoridades que nunca oiremos al hallarse por debajo o por encima del rango auditivo humano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Hay, sin embargo, ambientes propicios para el sigilo poco menos que total. Espacios en los que apenas se escucha la propia respiraci\u00f3n. Quienes han vivido en zonas agrestes y apartadas de las grandes ciudades, y han tenido la experiencia de encontrarse a solas en una habitaci\u00f3n cerrada, habr\u00e1n sentido la presencia del silencio en sus o\u00eddos, una suerte de zumbido muy fino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Es una vivencia sobrecogedora que al paso del rato puede devenir en placer o en terror, seg\u00fan las distintas psiques. No todos toleran la casi absoluta ausencia de sonidos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"2048\" height=\"1365\" src=\"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/VENEZUELA_Oir-el-silencio2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-14873\" style=\"width:899px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/VENEZUELA_Oir-el-silencio2.jpg 2048w, https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/VENEZUELA_Oir-el-silencio2-300x200.jpg 300w, https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/VENEZUELA_Oir-el-silencio2-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/VENEZUELA_Oir-el-silencio2-768x512.jpg 768w, https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/VENEZUELA_Oir-el-silencio2-1536x1024.jpg 1536w, https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/VENEZUELA_Oir-el-silencio2-135x90.jpg 135w, https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/VENEZUELA_Oir-el-silencio2-750x500.jpg 750w, https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/VENEZUELA_Oir-el-silencio2-1140x760.jpg 1140w\" sizes=\"(max-width: 2048px) 100vw, 2048px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-white-color has-text-color has-background has-link-color has-medium-font-size wp-elements-18180b9a6ab26f7b8cd7ed0faed1c63e\" style=\"background-color:#07008b\"><strong><em>\u201cNo todos toleran la casi absoluta ausencia de sonidos\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Ahora bien, \u00bfc\u00f3mo o\u00edr el silencio en medio del ruido? Es una pregunta interesante porque generalmente buscamos un ambiente libre de ruidos a tal fin, pero no siempre es posible hallarlo. Siendo ni\u00f1o descubr\u00ed que ten\u00eda la capacidad de apagar los sonidos a mi alrededor,<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">especialmente cuando me concentraba en algo. Esa era la clave: escuchar mi mente, mi interior\u2026 y el mundo se volv\u00eda un lugar m\u00e1s silencioso y amable para m\u00ed. Toda mi vida me han aturdido las sonoridades destempladas y el exceso de materia audible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">No hab\u00eda descubierto nada nuevo. San Agust\u00edn ya lo hab\u00eda dicho diecis\u00e9is siglos antes hablando del hombre exterior e interior: \u00abNo vayas fuera. Entra en tu alma porque en el hombre interior habita la verdad\u00bb. Cuando me top\u00e9 con el obispo de Hipona, encontr\u00e9 un lecho te\u00f3rico por el que hacer fluir mi r\u00edo de inquietudes intelectuales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Sin embargo, con los a\u00f1os el supuesto silencio interior no fue tal. Dentro puede tenerse tanto ruido como fuera. Entre las ecolalias mentales y los interminables mon\u00f3logos interiores en los que filosofaba sobre esto y aquello, termin\u00e9 por descubrir que el pensar en exceso<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">es ruidoso y agotador. Estaba pagando el tributo por haber le\u00eddo superficialmente al \u00c1guila de Hipona, quien tambi\u00e9n dijo: \u00abSi te sientes mudable, trasciende tus l\u00edmites y ad\u00e9ntrate en el reino de la verdad\u00bb. Agust\u00edn hab\u00eda apuntado su mirilla filos\u00f3fica al ser y no al estar adentro. La introspecci\u00f3n es esencialmente ontol\u00f3gica, y supone una mutaci\u00f3n de los propios linderos existenciales.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-white-color has-text-color has-background has-link-color has-medium-font-size wp-elements-0088a093486aecee47c6bd1f3abce352\" style=\"background-color:#07008b\"><strong><em>\u00abNo vayas fuera. Entra en tu alma porque en el hombre interior habita la verdad\u00bb.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">As\u00ed pues, me plante\u00e9 la posibilidad de apagar entonces el mundo interior, hacer silencio\u2026 fuera y dentro. Para alguien m\u00e1s acostumbrado a pensar que hablar, es dif\u00edcil silenciar la voz del raciocinio. Parec\u00eda un ejercicio in\u00fatil pero placentero, y entend\u00ed que el ocio siempre tiene su cuota de deleite. Sin embargo, pronto volv\u00ed a la exterioridad: desde ese sigilo interno descubr\u00ed que pod\u00eda contemplar mi entorno sin el ruido de la raz\u00f3n. Sin saber a\u00fan de los esc\u00e9pticos griegos ni de Husserl, hab\u00eda torpemente hallado algo parecido a la epoj\u00e9. Tiempo despu\u00e9s, las lecturas se encargaron de darme disciplina metodol\u00f3gica. Leer es encontrar un nuevo cauce al viejo r\u00edo de nuestras inquietudes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">O\u00edr el silencio supone contemplar ontol\u00f3gicamente el mundo. Callar las voces \u2014externas e internas\u2014 para mirar el cosmos desde el vac\u00edo semi\u00f3tico, sin interrupciones de la raz\u00f3n categorizando y sistematizando aquello que conocemos, y sin la voz del universo pontificando de s\u00ed mismo. Es el sigilo que habita en la primera mirada sobre el entorno. Solo es posible haciendo el h\u00e1bito de verlo todo con ojos primerizos, justo antes de que nuestra racionalidad y el logos de las cosas murmuren.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Estamos hablando, por tanto, de o\u00edr un silencio ontol\u00f3gico en el que el ser propio y el de las cosas se calla temporalmente para que pueda haber una escucha ontol\u00f3gicamente efectiva, lo cual supone apercibirse de la humanidad que impregna el mundo y sus elementos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Se trata, pues, de un sigilo rico en matices sem\u00e1nticos. Un silencio locuaz\u2026 en el que la ausencia de signos antecede a un estallido semi\u00f3tico. Por consiguiente, cada no-signo es el anticipo de un signo en el que aquel deviene en discurso plural e innumerable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-white-color has-text-color has-background has-link-color has-medium-font-size wp-elements-ac478179684a413c085822db41fefe41\" style=\"background-color:#07008b\"><strong><em>\u201cO\u00edr el silencio supone contemplar ontol\u00f3gicamente el mundo\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Hace poco vi a una ni\u00f1a de unos siete a\u00f1os saltar de un muro y, una vez en el suelo, prosigui\u00f3 su andadura entre brincos y ladeando la cabeza a derecha e izquierda. Cuando contempl\u00e9 la acrobacia de la peque\u00f1a, no pens\u00e9 en nada. Solo grab\u00e9 en mi memoria el c\u00e1lido acontecimiento. Al cabo de un rato, la evocaci\u00f3n de ese silencio se volvi\u00f3 un eco humano: reconoc\u00ed aquel como un gesto ancestral, repetido muy probablemente por un n\u00famero inconmensurable de ni\u00f1as a lo largo y ancho del mundo desde tiempos remotos, un adem\u00e1n quiz\u00e1s ausente en Auschwitz y otros \u00aba\u00f1os del mundo\u00bb. Un signo de profunda humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Se trata, pues, de o\u00edr un silencio parad\u00f3jico al escuchar en \u00e9l una reverberaci\u00f3n de la humanidad. Un silencio indicioso porque nos se\u00f1ala y nos cuestiona nuestro lugar en la condici\u00f3n humana. Un silencio trascendental que afecta nuestros l\u00edmites y expande nuestro rango auditivo a la dimensi\u00f3n del ser. Un silencio que solo es voz cuando toca otros silencios\u2026<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong><em>Por Jer\u00f3nimo Alay\u00f3n \u2013 Venezuela<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong><em>Fuente https:\/\/jeronimo-alayon.com.ve\/oir-el-silencio\/<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El silencio es el elemento en el que se forman y se re\u00fanen todas las cosas grandes<\/p>\n<p>Thomas Carlyle <a href=\"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/oir-el-silencio\/\" class=\"more-link\">Continue reading <span class=\"screen-reader-text\">O\u00edr el silencio<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":14870,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[56,87],"tags":[],"class_list":["post-14869","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cultura","category-venezuela"],"wpmagazine_modules_lite_featured_media_urls":{"thumbnail":["https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/VENEZUELA_Oir-el-silencio-150x150.png",150,150,true],"cvmm-medium":["https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/VENEZUELA_Oir-el-silencio-300x300.png",300,300,true],"cvmm-medium-plus":["https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/VENEZUELA_Oir-el-silencio-305x207.png",305,207,true],"cvmm-portrait":["https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/VENEZUELA_Oir-el-silencio-400x577.png",400,577,true],"cvmm-medium-square":["https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/VENEZUELA_Oir-el-silencio-600x577.png",600,577,true],"cvmm-large":["https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/VENEZUELA_Oir-el-silencio.png",993,577,false],"cvmm-small":["https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/VENEZUELA_Oir-el-silencio-130x95.png",130,95,true],"full":["https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/VENEZUELA_Oir-el-silencio.png",993,577,false]},"categories_names":{"56":{"name":"Cultura","link":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/category\/cultura\/"},"87":{"name":"Venezuela","link":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/category\/venezuela\/"}},"tags_names":[],"comments_number":"0","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14869","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=14869"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14869\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":14874,"href":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/14869\/revisions\/14874"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media\/14870"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=14869"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=14869"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=14869"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}