{"id":14039,"date":"2024-10-11T14:22:52","date_gmt":"2024-10-11T18:22:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/?p=14039"},"modified":"2024-10-15T09:20:00","modified_gmt":"2024-10-15T13:20:00","slug":"redescubrir-el-sentido-de-la-espera-una-leccion-del-sinodo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/redescubrir-el-sentido-de-la-espera-una-leccion-del-sinodo\/","title":{"rendered":"Redescubrir el sentido de la espera, una lecci\u00f3n del S\u00ednodo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-medium-font-size\"><strong>En una sociedad que corre cada vez m\u00e1s r\u00e1pida y que no parece permitir pausas para la reflexi\u00f3n, el S\u00ednodo sobre la sinodalidad es un \u00abbuen campo de entrenamiento\u00bb para la espera. Una experiencia que muestra la importancia de tomarse el tiempo adecuado para el di\u00e1logo y la discusi\u00f3n. El Papa Francisco nos invita a hacer nuestra la actitud paciente del Buen Sembrador que planta con confianza las semillas en la tierra a pesar de no poder recoger los frutos inmediatamente.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\"><a href=\"https:\/\/www.vaticannews.va\/es\/vaticano\/news\/2024-10\/redescubrir-el-sentido-de-la-espera-una-leccion-del-sinodo.html\">VATICAN NEWS <\/a>Alessandro Gisotti<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Las luces navide\u00f1as han aparecido en varios balcones y escaparates de Roma. La temporada de verano termin\u00f3 hace unas semanas, pero ya hay quien quiere esperar con ansias unas nuevas vacaciones, reduciendo el intervalo de tiempo que nos separa de las pr\u00f3ximas festividades. Y no importa lo lejos que est\u00e9 en el calendario. Adem\u00e1s, como ya estamos acostumbrados a ver desde hace a\u00f1os, muchas tiendas fomentan este ritmo sincopado de modo que, por ejemplo, durante el per\u00edodo navide\u00f1o no tienes tiempo de comprar el \u00faltimo panet\u00f3n antes de que aparezcan los primeros huevos de Pascua. Pero \u00bfpor qu\u00e9 nos encontramos inmersos en un contexto en el que se\u00f1ales y objetos \u2013 desde luces hasta productos alimenticios en las tiendas \u2013 siempre nos recuerdan un momento de celebraci\u00f3n? Quiz\u00e1s porque ya no queremos esperar. Sobre todo, ya no queremos esperar por las cosas que nos importan. Ya no reconocemos el valor del paso del tiempo, que hizo a\u00fan m\u00e1s deseable lo que quer\u00edamos lograr. Ahora queremos todo de inmediato. Y despu\u00e9s de que se acabe ese \u00abtodo\u00bb (parcial) que se consumi\u00f3 demasiado r\u00e1pido, ya estamos proyectados hacia el siguiente \u00abtodo\u00bb que desaparecer\u00e1 con la misma rapidez.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Desde hace algunas d\u00e9cadas formamos parte de una sociedad en la que la velocidad es la dimensi\u00f3n que m\u00e1s se impone y afecta nuestra experiencia de la vida diaria. Y esto ha alcanzado ahora, al menos en Occidente, niveles espasm\u00f3dicos. Construimos coches m\u00e1s r\u00e1pidos y trenes de alta velocidad. Hemos creado ordenadores que son cada vez m\u00e1s r\u00e1pidos a la hora de realizar c\u00e1lculos y procesamientos. E incluso la comida se ha vuelto r\u00e1pida: de hecho, comida r\u00e1pida. Un antiguo proverbio dice: \u201cRoma no se construy\u00f3 en un d\u00eda\u201d. Hoy, sin embargo, esto es exactamente lo que nos gustar\u00eda: \u201cRoma y en un d\u00eda\u201d. En esta centr\u00edfuga que aparentemente se acorta hasta eliminar todo espacio superfluo, todo hiato no considerado productivo, hemos perdido sin embargo mucho de lo que ha acompa\u00f1ado y cuestionado al hombre durante milenios y que, como era de esperar, ha inspirado algunas de las mayores obras maestras del Literatura: la espera. Esa expectaci\u00f3n confiada \u2013 mencionada varias veces en el Evangelio \u2013, propia del labrador que siembra. No sabe si esas semillas dar\u00e1n fruto, pero sigue cuidando la tierra y espera con confianza el momento de la cosecha sin desanimarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Tambi\u00e9n la Iglesia, que camina a trav\u00e9s de la historia y acompa\u00f1a a mujeres y hombres de cada \u00e9poca, puede correr el riesgo de absorber este esp\u00edritu de los tiempos que no permite pausas y mucho menos esperas. En definitiva, tambi\u00e9n en la Iglesia -en nuestras parroquias como en toda realidad eclesial, peque\u00f1a o grande- quisi\u00e9ramos que todo se resolviera r\u00e1pidamente. Esta es la primera reacci\u00f3n (muy humana) que se activa cada vez que surge un problema. Y, sin embargo, el Papa Francisco nos ha advertido en muchas ocasiones contra este riesgo, contra esta prisa \u2013 muy diferente de la evang\u00e9lica \u2013 que quiere convencernos de que el espacio es superior al tiempo y no al rev\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size\">Un campo de entrenamiento para esta expectativa, para acostumbrarnos al tiempo del campesino que siembra sin poder recoger inmediatamente los frutos, es ciertamente el S\u00ednodo sobre la sinodalidad. Lo que ocurre estos d\u00edas en el Vaticano es, de hecho, la \u00faltima etapa (pero al mismo tiempo un reinicio) de un largo camino que ha durado tres a\u00f1os. Un proceso que, a instancias de Francisco, no busc\u00f3 respuestas preparadas y decisivas sino preguntas abiertas y compartidas sobre las que iniciar el debate. Una comparaci\u00f3n que no es est\u00e1tica, sino itinerante \u2013 precisamente sinodal \u2013 que tiene en la diligencia del buen samaritano y en la paciencia del buen sembrador dos modelos a seguir para construir una Iglesia cada vez m\u00e1s capaz de anunciar la Buena Nueva.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En una sociedad que corre cada vez m\u00e1s r\u00e1pida y que no parece permitir pausas para la reflexi\u00f3n, el S\u00ednodo sobre la sinodalidad es un \u00abbuen campo de entrenamiento\u00bb para la espera. 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