{"id":12556,"date":"2024-08-23T13:56:31","date_gmt":"2024-08-23T17:56:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/?p=12556"},"modified":"2024-08-23T17:51:16","modified_gmt":"2024-08-23T21:51:16","slug":"desde-el-corazon-de-las-tinieblas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/inicio\/desde-el-corazon-de-las-tinieblas\/","title":{"rendered":"Desde el coraz\u00f3n de las tinieblas, una reflexi\u00f3n desde Venezuela"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><em><strong>La vida es imponderable. No se la puede medir o pesar. Tampoco es previsible. Est\u00e1 poblada de circunstancias que hacen de ella una masa informe y cambiante a cada instante. Justo en ello radica su belleza: en su inconsistencia. Hay, sin embargo, quien se empecina en darle forma y meterla en un molde, la cuadratura del c\u00edrculo. Estas son las personas que con mayor frecuencia se agrian y agrisan, las que juegan a ponerle collar y bozal a la vida para sacarla a pasear por la tarde, justo antes del ocaso.\u00a0<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Vivir es otra cosa. Se parece m\u00e1s a estar tras el tim\u00f3n de un barco en altamar y en medio de grandes y embravecidas olas. Sentir la pasi\u00f3n de no saber si girar a babor o estribor ante la siguiente monta\u00f1a de agua. Experimentar esa mezcla de temor y regocijo que proporciona saber que, poco o mucho, hemos arriesgado, todo lo cual implica que no se puede vivir desde el miedo a vivir.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u201cLa vida es imponderable. No se la puede medir o pesar. Tampoco es previsible. Est\u00e1 poblada de circunstancias que hacen de ella una masa informe y cambiante a cada instante\u201d.<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Hay quienes toman decisiones c\u00f3modas. Se apoltronan frente a la TV de sus vidas y manipulan apaciblemente su control remoto. Un problema de la modernidad l\u00edquida es, parad\u00f3jicamente, la comodidad. Otra prerrogativa de nuestra modernidad es la apariencia de riesgo, eso que se llama riesgo calculado, lo cual es un ox\u00edmoron. Si est\u00e1 calculado, ya no hay riesgo. No existe tal cosa como una aritm\u00e9tica del riesgo. Este implica incertidumbre y angustia. El riesgo es una condici\u00f3n existencialista y constituyente de la vida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">\u00a0Volviendo a la comodidad, \u00bfCu\u00e1ntas decisiones se toman por miedo a sufrir? Por temor a padecer amando, ha surgido esa versi\u00f3n posmoderna y acolchada del amor que es el amarse a s\u00ed mismo. No est\u00e1 mal quererse, pero nadie sufrir\u00e1 consinti\u00e9ndose un poco. Amar a otra persona supone cierto grado de angustia, pero tambi\u00e9n implica tener conciencia existencial de su sentido en nosotros.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfCu\u00e1ntas decisiones se toman por miedo a sufrir?<\/h2>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"750\" height=\"422\" src=\"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Venezuela-Desde-el-corazon-de-las-tinieblas.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-12560\" style=\"width:797px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Venezuela-Desde-el-corazon-de-las-tinieblas.png 750w, https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Venezuela-Desde-el-corazon-de-las-tinieblas-300x169.png 300w, https:\/\/www.focolaresciudadnueva.com\/wp-content\/uploads\/2024\/08\/Venezuela-Desde-el-corazon-de-las-tinieblas-580x326.png 580w\" sizes=\"(max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Asimismo, es com\u00fan el miedo a comprometerse con los que sufren. De eso se encargar\u00e1 el 911. Con frecuencia se oye remarcar la diferencia entre intervenir y acompa\u00f1ar en cualquier situaci\u00f3n de infortunio. El problema es que no suele hacerse ni una cosa ni la otra. Y quien acompa\u00f1a acostumbra a hacer lo en la t\u00f3nica de distraer al afectado de su dolor, no en la de vivirlo con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">&nbsp;No pocos sienten p\u00e1nico de sumergirse en el caos del otro. Es preferible entregar una ayuda monetaria a una instituci\u00f3n que sacar algo del propio tiempo para ayudar de un modo concreto y comprometido. Un informe de la ONU sobre el voluntariado en 2022 establec\u00eda que apenas 14.3 % de la poblaci\u00f3n mundial participa en acciones de voluntariado informal. Un lamentable \u00edndice que dice mucho del talante de nuestra modernidad.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Y quien acompa\u00f1a acostumbra a hacer lo en la t\u00f3nica de distraer al afectado de su dolor, no en la de vivirlo con \u00e9l\u201d.<\/em><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">Vivir es sufrir. Quien lo niegue no ha vivido a fondo: es un surfista de la existencia. Vivir supone amar, entregarse, comprometerse, ser defraudado y defraudar, equivocarse (y no trivialmente), destrozar el barco creyendo que \u00edbamos a coronar una heroica maniobra, recoger los restos del naufragio y seguir, detenerse y subir a bordo a quien ya no tiene tim\u00f3n ni velas, y todo esto no se puede hacer sin exprimir las entra\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">&nbsp;Cuando se conversa con personas que han vivido as\u00ed, se percibe en ellas una suerte de lejana serenidad. Son marinos experimentados. Hablan con el reposo que da, precisamente, haber vivido. No es un asunto de a\u00f1os, sino de riesgo en la entrega. Hay que decirlo: no hay aritm\u00e9tica del riesgo cuando uno se entrega a alguien, a una causa o un proyecto. Saber que se puede perder todo o mucho \u2014incluso la vida\u2014 es la constataci\u00f3n de que se est\u00e1 viviendo a plenitud.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\">&nbsp;No suele considerarse as\u00ed, pero aquello por lo cual se puede perder la vida es, a menudo, lo que m\u00e1s sentido le otorga a esta. No se habla aqu\u00ed de perder la vida como sin\u00f3nimo de morir, sino de todo aquello que podr\u00eda suponer un desperdicio de tiempo. Pasarse veinticinco a\u00f1os ense\u00f1ando en una universidad tercermundista quiz\u00e1 sea, para algunos, lo m\u00e1s parecido a perder la vida \u2014en el sentido camusiano\u2014. Para m\u00ed, no. All\u00ed, en el \u00abcoraz\u00f3n de las tinieblas\u00bb, he otorgado a mi vida parte de su sentido: aspirar a la excelencia desde mucho m\u00e1s abajo, y elevar a mis alumnos a ella.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-medium-font-size wp-block-paragraph\"><em>Por Jer\u00f3nimo Alay\u00f3n \u2013 Venezuela<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La vida es imponderable. No se la puede medir o pesar. Tampoco es previsible. Est\u00e1 poblada de circunstancias que hacen de ella una masa informe y cambiante a cada instante. 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