La capital del país latinoamericano ha sido objeto de una serie de ataques que la autoridad venezolana ha calificado de «agresión estadounidense». Trump: «Nicolás Maduro, ha sido capturado junto con su esposa y trasladado fuera del país»
Guglielmo Gallone – Ciudad del Vaticano
Caracas ha sido golpeada durante la noche por una serie de explosiones y sobrevuelos de aviones a baja altura, percibidos alrededor de las 2 de la madrugada, hora local, en varios barrios de la ciudad. El presidente estadounidense, Donald Trump, confirmó que «los Estados Unidos de América han llevado a cabo con éxito un ataque a gran escala contra Venezuela y el presidente, Nicolás Maduro, ha sido capturado junto con su esposa y trasladado fuera del país». Trump añadió que la operación se habría llevado a cabo en coordinación con las fuerzas del orden estadounidenses y anunció una rueda de prensa prevista para las próximas horas en Mar-a-Lago.
Los objetivos de los ataques estadounidenses
Según informan fuentes periodísticas presentes en el lugar, al menos siete detonaciones sacudieron el área metropolitana, lo que llevó a muchos residentes a salir a la calle. Se observaron incendios y columnas de humo en varios puntos de la capital y se produjeron cortes de electricidad en algunas zonas de Caracas. Los ataques habrían afectado a instalaciones militares e infraestructuras estratégicas, entre ellas la base aérea Generalísimo Francisco de Miranda de La Carlota, el complejo militar de Fuerte Tiuna, la Academia Militar de Mamo en La Guaira, la base aérea y el aeropuerto de Higuerote, así como zonas como Catia y el barrio 23 de Enero. El presidente venezolano, Nicolás Maduro, declaró el estado de emergencia nacional y pidió la movilización de la población, denunciando lo que calificó de «gravísima agresión militar».
En una serie de comunicados oficiales, el ejecutivo de Caracas atribuyó los ataques a Estados Unidos, hablando de una «grave agresión militar» y de una «violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas, en particular de los principios de soberanía y de la prohibición del uso de la fuerza. El Gobierno de Maduro acusó a Washington de querer apoderarse de los recursos estratégicos del país, empezando por el petróleo y los minerales, y de intentar un cambio de régimen mediante lo que se define como una guerra colonial» llevada a cabo con el apoyo de las «oligarquías fascistas locales». Según Caracas, los ataques también habrían tenido como objetivo zonas residenciales del alto mando militar y algunas de las principales estructuras de las fuerzas armadas venezolanas.

