Venezuela, entre la amenaza militar y la apertura diplomática

El historiador Ángel Lombardi, analiza la crisis actual: la movilización militar estadounidense no es solo propaganda, sino que un acuerdo negociado es de interés para ambos países. No hay invasión terrestre, sino una acción dirigida. Riesgos de desestabilización interna y el papel decisivo de la Iglesia venezolana y la Santa Sede en la promoción de una transición pacífica

Tras una semana marcada por la demostración musculosa de Estados Unidos, con el despliegue del portaaviones Ford, se ha abierto un rayo de esperanza para el diálogo con Venezuela. El presidente Donald Trump ha dicho que está dispuesto a hablar con Nicolás Maduro, aunque todas, o casi, las opciones sigan sobre la mesa. Ángel Lombardi, historiador y analista de Maracaibo, ex -rector de la Universidad de Zulia y de la Universidad Católica Cecilio Acosta, es consciente de ello. A continuación, una entrevista que la agencia Sir le realizó.

Profesor, ¿todavía hay espacio para el diálogo entre Estados Unidos y Venezuela?

En política, prefiero hablar de negociación, no de diálogo, porque el diálogo implicaría reconocimiento mutuo. La negociación, en cambio, es algo pragmático, necesario incluso en conflictos armados. Estoy casi seguro de que ya existen contactos informales entre ambos gobiernos, incluso a través de grupos de apoyo.

¿Y si se trata de una salida forzada de Maduro?

Descarto una invasión terrestre: 10.000 o 20.000 marines no son suficientes. Se necesitarían al menos 250.000 soldados, como ocurrió en Ucrania. Es más probable que haya acción militar selectiva, como en Oriente Medio. Pero creo que la movilización militar estadounidense no es solo propaganda: la lucha contra el narcotráfico es un pretexto. Estados Unidos quiere recuperar el control del continente, empezando por el Caribe. Sin embargo, no creo que se vean arrastrados al peor escenario posible.

¿Qué estrategia sigue Estados Unidos hoy?

Intentan cerrar los conflictos regionales para centrarse en el Indo-Pacífico y China, su verdadero interés estratégico. No creo que quieran un nuevo Vietnam o Afganistán cerca de su territorio. No está en línea con los recursos movilizados hoy en día.

¿Existe el riesgo de guerra de guerrillas interna?

No se puede descartar la posibilidad de una desestabilización interna en Venezuela. En la frontera con Colombia ha habido una presencia fluida de FARC, disidentes, ELN y narcotraficantes desde hace algún tiempo.

¿Sería útil también un acuerdo negociado para Trump?

Ciertamente. Como escribe Sun Tzu, la mejor batalla es aquella que se gana sin luchar. Para Venezuela, la negociación es esencial: se necesita estabilidad política y atención a los problemas económicos y sociales. Un acuerdo evitaría traumas y podría facilitar una transición.

¿Cuáles son las condiciones para un acuerdo?

Estados Unidos quiere tener más influencia en el Caribe y Venezuela, también por razones energéticas. Venezuela quiere defender su soberanía y evitar una confrontación desigual. El sentido común debería conducir a una solución transitoria, como en Brasil o Chile.

¿Por qué podría funcionar el diálogo esta vez?

En Venezuela, la palabra «diálogo» está desacreditada, pero recientemente una figura cercana a María Corina Machado ha abierto la posibilidad de negociaciones. Es una señal importante.

¿Qué papel podría desempeñar la Iglesia?

La Iglesia Católica tiene una gran influencia en Venezuela. La Conferencia Episcopal, en coordinación con la Secretaría de Estado del Vaticano, puede desempeñar un papel decisivo. Tarjeta. Parolin fue nuncio en Caracas, su adjunto Edgar Peña es venezolano, y el Card. Baltazar Porras es una figura de diálogo.

¿Es optimista?

Intento ser realista. Creo en la paz y la convivencia. Venezuela ha vivido tres décadas difíciles. Muchos dicen: no se puede negociar con quienes han cometido delitos. Pero la responsabilidad penal es personal, no colectiva. Se necesitaría un proceso de paz como el colombiano, con mecanismos de justicia y no de venganza. Si un régimen acepta una salida negociada, también debe proporcionarse una forma de indulgencia para facilitar una transición pacífica.

Fuente https://www.agensir.it/

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