Para seguir pensando la política… La construcción del discurso Político

Si la razón de ser de la comunicación política son las batallas simbólicas por el poder y la materia prima de la comunicación es el discurso, este concepto se convierte en objeto de análisis obligatorio para la definición de estrategias de comunicación política.

Su ropaje más visible se encuentra en la etimología latina del discursus, que se compone del término dis (divergencia o separación múltiple) y cursus (carrera), y que deriva en el participio discurrere que significa discurrir, fluir o ir por ahí. Discurrir también se va a identificar con pensar o idear. 

Discurso vendría a ser entonces las ideas que transcurren dinámicamente con la palabra, y los sentipensares que están ahí, visibles, poniéndose en camino, y que se expresan en movimientos de ida y vuelta, entre diferentes actores.

El discurso: problema lingüístico

Una de las comprensiones más exigentes del discurso y que se apropia en las ciencias de la comunicación, es la que se relaciona con la definición de sus pretendidas funciones: “docere: enseñar, informar, ilustrar; delectare: agradar, deleitar, divertir; y suadere: persuadir, convencer, seducir, fascinar”. Es decir, que el discurso, además de significar los desplazamientos de la palabra en movimientos de ida y vuelta, cumple una función de cohesión social en sus dimensiones formativas, informativas, de entretenimiento y persuasión.

(…) Un referente obligatorio para la comprensión del discurso político es Ferdinand de Saussure, quien, desde una perspectiva semiológica estructuralista, dice que discurso es cualquier secuencia lingüística constituida por más de una oración. Su enfoque, semiológico, sostiene que toda actividad humana está atravesada por la lengua y considera puntos de inicio y de término en las relaciones entre significado-significante y emisor receptor, presumiendo una transferencia de significación y contenidos en un sistema

cerrado en sí mismo, con un emisor activo generador de conceptos y un receptor pasivo decodificador.

Las estrategias de comunicación política, basadas en esta concepción, han privilegiado como su norte el cambio de conductas, afectando para ello, con recursos de información y persuasión, los conocimientos, las actitudes y las prácticas de los individuos. Desde esta matriz estratégica, la publicidad generó un riguroso manejo del lenguaje audiovisual con campañas de posicionamiento. Esta conceptualización del discurso que construye significados y significaciones está sufriendo un cambio radical en nuestros tiempos

de memes y emoticones, en los que es el signo el que define las (re) semantizaciones discursivas (…).

El discurso político: realidad ideológica-sociocultural

Desde otra mirada, sociológica, Eliseo Verón destaca el discurso como la producción de sentido en contextos sociales determinados. Para Verón, el sentido se produce siempre desde las relaciones sociales y a su vez todo fenómeno social siempre tendrá en su origen

una producción de sentido. Las estrategias de comunicación política basadas en esta concepción del discurso dan lugar a procesos de reflexión crítica y de organización para la transformación de las condiciones sociales y de las significaciones sociales y políticas,

a sabiendas de que tanto el lenguaje como las prácticas políticas se hacen en determinadas condiciones sociales y políticas, así como en sus condiciones de representación, que (re)definen los modos de construcción de la palabra y de lectura de la realidad, dejando huellas, marcas o discursividades relacionando todo texto con su contexto.

Esta visión está más presente en las acciones de los movimientos de la sociedad civil organizada, que además del producto velan por el proceso de adhesiones políticas, de definiciones ideológicas, de construcciones de la palabra democratizándola, y de tensiones

en ocasiones confrontativas y en otras consensuadoras, con los políticamente opuestos. En un sistema político polarizado, estas formas de estrategia política tienen un fuerte dejo contestatario.

Expresión manifiesta y latente

Por lo general, se concibe el discurso como una expresión lingüística manifiesta, socialmente expresada, por eso se suele afirmar que es el soporte material de los mensajes.

Nosotros sostenemos que, en estos tiempos de disrupción y comunicación digital, se evidencia que el discurso, además de lo verbalizado, es también lo que vive latente en las subjetividades, aquello que radica en las intuiciones, en los sentimientos, en las corazonadas, en las fibras neuronales que se conectan vía imaginarios y sentipensamientos, con los latidos de la realidad, discurriendo desde el sentido común para colectivizarse en tomas de distancia crítica de la realidad.

Con esta comprensión del discurso, reivindicamos además la trascendencia del silencio como expresión de comunicación, que en las relaciones de poder asume la figura homérica del skeptron o cetro, que simboliza el derecho a hablar, a dejar hablar, a hacer callar y a juzgar. Todo se mueve en torno a la conquista de la palabra. Entonces, otra forma del poder de la palabra es el derecho al silencio y sus estrategias como la meditación, la reflexión y la contemplación, que permiten edificar análisis de la realidad y propuestas tomando distancia de las rutinas de la cotidianeidad.

Un enfoque que contribuye a valorar la importancia del silencio es la propuesta de Elizabeth Noëlle-Neumann, sobre la “espiral del silencio”, que sostiene que los ciudadanos ganan seguridades para expresarse si su posición circula como criterio dominante. Cuando

esto no ocurre, se sugiere una estrategia de silencio que podría contribuir a desgastar el discurso prevaleciente, haciendo un seguimiento de los cambios de opinión e intervenir oportunamente. Esta estrategia cobra validez en aquellos espacios de la opinión pública que toman en cuenta sólo el sonido y la palabra, y no así el silencio o cualidad del discurso en su dimensión interiorizada de la espiritualidad dinámicamente latente.

¿Qué es el discurso político?

Hablamos del discurso político como la producción y representación manifiesta y/o latente de los sentipensamientos que, explícitos o implícitos, verbalizados o subjetivados, expuestos o condensados en el silencio, aportan a la construcción de la palabra en sus contextos, que es el marco indesligable en el que se construye y se explica, en el que se desarrollan acciones comunicacionales y acciones políticas, y donde cobran vida y generan interacciones en las que las ciudadanías resignifican los mensajes, con ocupaciones de espacios en sociedades que van construyéndose con las idas y venidas de la palabra.

Entonces, discurso no es solo lo verbalizado y exteriorizado, sino también lo sentido, lo latente, lo contenido, lo sentipensado.

Por tanto, la comunicación política no se realiza ni se aprecia solamente en el mensaje verbalizado y en la acción organizativa, sino también en la interiorización que los individuos hacemos de nuestras concepciones de la vida, del mundo, de la política, del futuro, en suma, de las ideologías.

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Contreras Baspineiro, Adalid. INSOMNIOS: ESCRITOS A MANO ALZADA SOBRE COMUNICACIÓN POLÍTICA. Coordinación editorial: Pie Derecho Editado en Montevideo, Uruguay noviembre de 2025.Págs. 56-61.

Adalid Contreras Baspineiro es un destacado sociólogo, comunicólogo y diplomático boliviano. reconocido por su
trayectoria en procesos de integración regional en América Latina.

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