Economía de Comunión: enero nos espera en Colombia

Adelantamos la alegría de la visita del papa León XIV que vuelve ya con el corazón y la mirada de Pedro a nuestra América Latina, con el deseo de que su mensaje lo podamos leer, apreciar y captar para cada uno de nosotros y para todos nuestros pueblos.

También, a través de este número de Ciudad Nueva Interamericana, los invitamos a ser partícipes de la Escuela de Jóvenes de Economía de Comunión (EdC). Podemos preguntarnos: ¿Es solo para jóvenes? No, claramente la vida que nace del carisma de la unidad se caracteriza y se ha caracterizado siempre por ser intergeneracional.

El proyecto, la pujanza, la capacidad de riesgo como motor de la juventud, necesita siempre encontrar en la trayectoria de las elecciones de los adultos, la idea hecha realidad, la utopía transitada y demostrada, la profecía actuada. Necesita aprender de los aciertos que la han hecho posible y de los desaciertos que también le han dado y le dan experiencia. Entonces, la respuesta es evidente: la Economía de Comunión es de todas las edades; la Escuela se orienta a los jóvenes porque son muchos los que hoy desean apostar, desde la más temprana juventud, por un mundo más equitativo, más respetuoso de la justicia ambiental, que considere el valor universal del bien común. Pero, como un girasol, tiene su centralidad en los jóvenes y su corola en los empresarios y académicos que con sus experiencias dirán de mil maneras, que es posible.

La Escuela es abierta a toda América Latina de México a la Patagonia Argentina, del Caribe a la cordillera de los Andes y Centro América, de igual manera a otros países.

Será una semana intensa, de sueños, ideales compartidos, consultas, aportes, datos, experiencias tangibles. Se conocerá una experiencia rural de Colombia, nacida y en desarrollo, en el espíritu de la Economía de Comunión; de igual manera se enriquecerá con el diálogo entre académicos y jóvenes estudiantes. Abierta a todos.

Hoy, en un mundo tan paradojal, donde pareciera que todo tiende a dividirse: porciones de sociedades que pugnan por la concentración de la riqueza y otra que se debate por una distribución más equitativa, más regida por los derechos de las personas y las comunidades sociales, o bien, una tercera porción de la población que solo se juega por las patéticas y reales cuotas de los créditos de sobrevivencia consumista. En este contexto, hacer una escuela de EdC es reavivar esa voz profética, como lo fue en el 1991 en Brasil cuando Chiara Lubich acogió, a través de la corona de espinas de la pobreza que ronda las ciudades, esa nueva luz de una economía incluyente, que convoca a todos, donde todos somos llamados a dar y recibir, a vivir esa comunión de bienes _testimonio de agua pura de los primeros cristianos_, que talla en el corazón de cada persona y comunidad una nueva conciencia. Por eso en este numero ofrecemos a todos la posibilidad de participar e invitar a otros a esta experiencia significativa que, como ejemplifica la portada, es savia fresca de un brote en medio del frío de la nieve.

Como siempre, desde estas páginas, nos ponemos en caminata con todos hacia esas dos realidades que nos resuenan en el corazón como verdaderos caminos de esperanza.

Por Susana Nuin Núñez

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