De doméstica a emprendedora

Mi nombre es María y soy una emprendedora formada por el PROFOR -Incubadora de Negocios de la Economía de Comunión en Brasil. Trabajo en el área de la repostería desde hace 15 años, pero lo que quiero compartir hoy con ustedes es cómo cambié mi identidad y mi realidad a través de este proyecto.

Durante mucho tiempo trabajé como empleada doméstica en casas de familia. Pensaba que mi lugar siempre sería ese, porque es el lugar donde, desafortunadamente, la sociedad suele colocar a las mujeres negras y de la periferia. Veía a tantas mujeres talentosas a mi alrededor, pero todas teníamos el mismo miedo de intentar algo diferente. Yo vivía con esa mentalidad y pensaba que era imposible vivir únicamente de mi talento. En el fondo, sentía que solo estaba “jugando” a ser emprendedora en mis tiempos libres.

El PROFOR llegó para transformar mi vida y mi emprendimiento. Me dio las herramientas técnicas sobre cómo gestionar un negocio, pero fue mucho más allá de eso: me enseñó a verme como una emprendedora de verdad.

PROFOR – Programa de Fortalecimiento de Nuevos Negocios Inclusivos de Comunión es una incubadora de base social, dirigida a emprendedores y emprendedoras que desean mejorar su condición de vida, mejorando también la condición de su comunidad, al estructurar negocios comprometidos en generar un impacto socioambiental y capaces de transformar otras vidas.

Las clases de emprendimiento caminaron de la mano con las clases de Florecimiento Humano, y ahí fue donde todo cambió. Aprendí a conocerme, a amarme más y a desmitificar ese pensamiento de que yo no podía ocupar otros espacios. El proyecto me ayudó a perder el miedo y a tener confianza en mí misma.

Y los resultados no se quedaron solo en el papel. Antes, no tenía registro legal de mi empresa (CNPJ) y perdía ventas por no poder vender a empresas. Hoy, ya tengo mi registro, tengo alianzas sólidas y —lo que me da más orgullo— es que hoy mis ingresos provienen al 100% de mi propio emprendimiento.

La seguridad que conquisté me dio el coraje para innovar. Estoy ampliando mi menú, incluyendo ahora opciones de bocadillos salados veganos y llegando a nuevos públicos.

pero el resultado más hermoso vino con la Economía de Comunión. Allí entendí que el pan no es solo mío; el pan es nuestro. Me di cuenta de que el conocimiento que adquirí solo tiene sentido si lo comparto. Por eso, hoy colaboro con un proyecto en mi iglesia, donde enseño a otras mujeres a hacer tortas decoradas. El objetivo es que ellas también puedan tener un ingreso extra y se den cuenta de que son capaces. Mostrarles que juntas podemos fortalecernos unas a otras en busca de nuestra independencia.

La vida no siempre es color de rosa, pero hoy me doy cuenta de que es bella y está llena de posibilidades cuando creemos en nuestro potencial. Salgo de esta jornada con mi negocio profesionalizado, con una nueva percepción de quién soy y de hasta dónde puedo llegar, pero, por sobre todas las cosas, con la alegría de saber que lo que aprendí ayuda a fortalecer a las demás mujeres de mi comunidad.

Por Maria Pires Dos Santos -Brasil

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