Continuamos en conversación con Anouk Grevin

Celebración mundial de los 35 años de la EdC

P:_ ¿Cuáles fueron los frutos de este evento realizado en etapas y en sedes simultáneas?

R:_ Los momentos en las sedes fueron el corazón del evento. La celebración en Buenos Aires fue la ocasión para dar palabras a todo lo que se vivió previamente, en la primera fase. Se necesitaba de un momento todos juntos para tomar conciencia de la fuerza de la experiencia realizada; era importante poder tener ese diálogo, esa comunión, los encuentros: poder recoger todo lo vivido en los diferentes lugares donde se realizaron los laboratorios.

Hemos dicho que la regeneración nace desde adentro, teníamos que ir allí, a los lugares donde viven quienes están en el corazón de la herida y que cada uno de nosotros tocara las heridas de nuestro tiempo, de nuestra sociedad, de nuestra economía; tocarlas. Ir allí con los pies, no en teoría, no con el pensamiento. Esto fue decisivo. ¿Cuáles fueron los frutos? Es difícil decirlo ahora. Los primeros frutos fueron, sin duda, lo que esta experiencia produjo en cada uno de nosotros y que fue algo realmente significativo. Ahora el reto, el desafío, es que lo vivido transforme profundamente la EdC, transforme nuestras prácticas, lo que hacemos. Creemos que llegará, pero ahora tenemos que continuar, es una historia que continúa, tiene la potencia de dar muchos frutos, pero también depende de nosotros crear las condiciones para que esto suceda, y lo estamos intentando.

P:_ ¿Cuáles son los desafíos y proyecciones que vislumbras en este camino de la EdC?

R:_ Uno de los procesos que hemos intentado iniciar es el de vincularnos más como comunidad mundial, como comunidad global. Nos dimos cuenta de que muchos de nosotros se han sentido solos, en tantos momentos, ante los grandes desafíos y pruebas que deben afrontar y esto no lo podemos permitir si somos una familia, por lo tanto, tenemos que fortalecer las relaciones fraternas entre nosotros, por esto hicimos el pacto, el pacto de unirnos estrechamente, para dar visibilidad a este vínculo de comunión que nos sostiene. También por esta razón hemos creado una aplicación web donde todos puedan registrarse.

Trabajaremos para convertirla en una herramienta que nos ayude a mantenernos conectados tanto a nivel internacional- para enviar noticias de todo el mundo directamente a cada uno, teniendo en cuenta de que hoy son tantos los canales de comunicación que es difícil llegar a todos-, como también para ayudar localmente a los grupos y comunidades a estructurarse donde hay necesidad de ayudarse mutuamente a mantenerse en contacto; en fin, esta herramienta debemos desarrollarla y convertirla en la red que nos haga permanecer unidos como comunidad a través de la comunión.

El otro proceso fue darnos cuenta de la riqueza que tenemos con las personas que se encuentran en situaciones de pobreza y vulnerabilidad, que también forman parte de la EdC y a no olvidar que no hay quienes ayuden a otros, nosotros vivimos relaciones de reciprocidad, y esto es importante tenerlo presente, es nuestro tesoro. No somos una organización filantrópica en lo absoluto, ni siquiera solo de emprendedores sociales.

Por esta razón queremos destacar esta riqueza de mirar el mundo desde los ojos de quienes están en los márgenes de la economía, que puedan sentirse completamente EdC. Si hablamos mucho de empresas, entonces los micro- emprendedores no se sienten EdC o peor, si se sienten como beneficiarios. Sería un fracaso para nosotros.

Así que dar espacio a estos hermanos nuestros microemprendedores, porque son emprendedores de comunión, porque realmente tienen la comunión dentro, tienen la misma vocación que nosotros y el mismo deseo de vivir una economía de comunión, por lo tanto, son una fuerza inmensa y, por ello, ponerlos en el corazón de la EdC.

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