En este número tenemos la alegría comenzar a compartir las entrevistas que hemos realizado a los representantes internacionales de Economía de Comunión , Anouk Grevin e Isaías Hernando, quienes participaron en la celebración mundial de los 35 años de EdC, realizada en Buenos Aires, el mes pasado. En esta edición publicamos dos de las respuestas de Anouk Grevin para iniciar con este proceso de publicación
dosificada de estas entrevistas, las cuales nos ayudan a ahondar en el hoy de la
Economía de Comunión y en cómo actualizar esta maravillosa y desafiante intuición de Chiara Lubich.
Dedicamos también un espacio especial a la realidad política del continente que, lógicamente, no nos deja indiferente, porque sabemos que el amor al bien público, el amor al bien común nos hace mirar la política realmente desde un ángulo comprometido. Por este motivo publicamos algo sobre Bolivia y las dificultades que está atravesando; sobre Perú, que al cierre de nuestra revista anunció como
nueva presidente a Keyko Fujimori y, a Colombia, que atravesó recientemente el
proceso electoral en su segunda vuelta. Desde un punto de vista ecológico y, no menos político, hacemos presente las dificultades que se viven en Honduras, teñidas de persecuciones y asesinatos.
Chiara Lubich, a través de sus escritos, nos invita a tener una mirada evangélica, abierta sobre la realidad. Y hoy nos damos cuenta de que sus palabras se actualizan, nos ayudan a tener una actitud atenta sobre la humanidad, sobre lo que viven nuestros países, sobre las conflictualidades y al mismo tiempo las posibilidades
y los caminos que se encuentran, por lo tanto, publicamos un texto que nos hace ver
la importancia de cambiar la mirada, no como un acto ingenuo, un acto dispersivo sino como un acto que nos permite justamente focalizar las temáticas desde el Evangelio y su valor.
Como en todos nuestros números compartimos experiencias de vida: la vida que fluye, la vida que emerge, la vida que no se detiene; la vida, compromiso personal, considerado este como el mayor transformador de la realidad, el mayor transformador del mundo.
Nuestra invitación y empeño a permanecer anclados en la práctica del Evangelio para dar ese fruto que la sociedad espera.
Por Susana Nuin Núñez
