Cerramos Ciudad Nueva Interamericana, entre los saludos por un feliz año 2026 y el tsunami que provocó la intervención de Trump en Venezuela con sus sucesivas explosiones de cosmovisiones y opiniones. Abarcar la realidad informativa- comunicativa se hace imposible; por eso comprendemos que ninguna declaración lo dice todo, expresa a todos, contiene a todos, sólo pueden ayudarnos la búsqueda de una seria lectura de la complejidad, abiertos a las posiciones, vivencias, sentires, e inclusive, análisis especulativos.
Ciudad Nueva Interamericana desea ser una voz que elige el compromiso, no la neutralidad, ya sabemos que el buenismo, al decir de la presidente del Movimiento de los Focolares Margaret Karram, no aporta nada de nuevo. Entendemos que comprometernos es tratar de estar alertas en acoger la agenda de los acontecimientossin mirar para otro lado, tratando de escuchar las múltiples expresiones y sentires, valorando los acuerdos que se han establecido en la comunidad internacional posterior a la Segunda Guerra Mundial, entendiendo que son parámetros de convivencia establecidos para la consistencia de un orden internacional que intenta proteger a la humanidad. Conscientes de que también experimentan impotencia y un cierto fracaso, no por eso se deben dar por caducos; y favoreciendo, con nuestras páginas, el diálogo abierto, franco, dispuesto a recibir los aportes de distintos frentes. Como muy bien explicitó el Papa Francisco, «el todo es más que la suma de las partes» y «la unidad es superior al conflicto», Evangelii Gaudium (2013), aludiendo a la unidad en la diversidad, y en reflexiones posteriores, vinculados a entender la Iglesia y la sociedad, enfatizando la integración y el proceso por encima de las partes separadas o el conflicto.
Les confesamos que no es una tarea sencilla. Apasionante, sí. Porque es disponernos al servicio y a la escucha. Agradecemos contar con un Consejo de Redacción en el que tratamos de ejercitar el diálogo abierto, conversar de todos los temas, también en sus complejidades, creyendo y experimentando que la unidad es posible.
Por este motivo ofrecemos algunos enlaces1 que consideramos serios desde sus posturas, que representan a instituciones con participación variada y en regiones diferentes y con vivencias múltiples, aclarando y subrayando que ningún documento, como ya lo expresamos antes, expresa la totalidad de la realidad, pero puede ser una ocasión para ampliar miradas, justo porque son diferentes de las nuestras.
El título de nuestro editorial retoma la expresión de la narrativa del Movimiento de los Focolares al describir sus inicios: eran tiempos de guerra… Nosotros la retomamos diciendo: son tiempos de guerra, vengan de donde vengan y vayan a donde vayan… Por este motivo nos sentimos llamados a volver al descubrimiento esencial, medular y fundamental de Chiara Lubich con sus compañeras y compañeros que, ante la guerra se preguntaban: ¿existe una realidad que no pase? Y, en medio del estruendo y la destrucción, una convicción les decía: sí. Dios es el único ideal que no pasa. Por esta senda elegida decididamente sin acomodarse a nada y con radicalidad, se zambulleron en Su seguimiento y llegó el descubrimiento maravilloso de un rostro de Dios que traía toda la novedad a la situación de contexto y a la Iglesia misma de ese tiempo: Dios es Amor. Dios Amor iluminó cada ángulo de ese sangriento, cruel escenario de la Segunda Guerra Mundial que les tocaba vivir. Un Amor que restablecía relaciones, que hacía comprometerse con quien desesperadamente necesitaba refugio, casa, comida, prudencia, fuera o no de sus mismas convicciones. Para Chiara y ese primer grupo, contaba la persona que tenían delante, el prójimo, la presencia de ese Dios Amor que se manifiesta en todo hermano, muchas veces opacado por los acontecimientos o las elecciones.
Nos deseamos a todos poder volver a la fuente de nuestra experiencia en el Carisma de la Unidad, con conciencia y decidida elección: Dios Amor. Primer motivo de nuestra vida y, desde allí todo nuestro ser y hacer cobra el más alto sentido, aún en las vivencias internacionales. El cambio es siempre una elección determinada de cada uno, de cada una.
Por Susana Nuin Núñez
